Después de la salida triunfal del modelo Claude Mythos que analicé en este espacio, como uno de los modelos de IA más potentes y "peligrosos" que había desarrollado la empresa Antrhropic. La semana pasada lo actualiza para para hacerlo más seguro para el público masivo y lo bautizó con el nombre de Fable. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos frenó de golpe su uso a nivel mundial, por una restricción de "seguridad nacional" ¿Qué pasó en este caso? ¿Qué implicaciones tiene para el desarrollo de esta tecnología?

Una primera lectura es que se trata de una venganza política contra Antrhopic. Recordemos que en Marzo, la empresa negó sus servicios al ejército de Estados Unidos por que violaba su acuerdo de no utilizar los modelos de Claude para cuestiones bélicas. Ya que el Departamento de Guerra norteamericano lo había utilizado para detener a Nicolás Maduro y planear los primeros ataques contra Irán.

Donald Trump castigó a Antrhopic al ubicarlo en la lista negra de proveedores del gobierno federal, pero además decretó una ley donde todos los modelos de inteligencia artificial que se desarrollen en ese país solo se pueden compartir previa autorización gubernamental. Eso es lo que puede interpretarse que sucedió con Fable.

Al subordinar el desarrollo de IA a criterios de seguridad nacional, Washington le comunica al sector privado que la innovación tiene un límite: el interés del Estado. Ese modelo —donde el gobierno controla qué tecnología se exporta, comparte o desarrolla— es precisamente el que Estados Unidos ha señalado como autoritario cuando lo aplica China. La diferencia ideológica entre ambas potencias, en este terreno, se está volviendo difícil de sostener.

Una segunda lectura proviene de la lucha de las empresas de IA a nivel global. Tanto Alphabet - Gemini - como Open AI - ChatGPT - ven con temor el gran avance de Fable y la competencia para ellos de mejorar los estándares de sus modelos. Esta nueva tecnología no sólo es más rápida sino que consume menos poder de cómputo - tokens - y es mucho más preciso en sus respuestas y análisis en comparación con modelos previos.

Si fueron sus competidores los que impulsaron esta medida parecen darse un tiro al pie, ya que a ellos también aplica esta medida y en el futuro no podrán compartir su tecnología con el mundo.

La restricción sobre Fable no es una anécdota regulatoria: es un mapa del poder que viene. Cuando los gobiernos empiezan a tratar la IA como armamento, los países que solo consumen tecnología ajena no solo pierden competitividad; Pierden Soberanía. México y América Latina deberían leer esta señal con urgencia.

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