En 1934 se jugó el segundo mundial de la historia, fue en la Italia de Benito Mussolini, ¿te suena? Líder fascista, un verdadero dictador con ideas de supremacía nacional, racial. El mensaje para la Selección de Italia fue claro: Tenemos que ganar. La idea era mostrarle al mundo la perfección de su nación y destacar su modelo político, económico y nacionalista: fascista.
Italia ganó dos mundiales seguidos, también en Francia 1938 alzó la copa. Claro, para ello echó mano de los jugadores sudamericanos con ascendencia italiana, argentinos, uruguayos y hasta brasileños. Italia no vino al primer torneo en América Latina, organizado por Uruguay, la selección más poderosa de los años 20 y 30, como represalia los rioplatenses se negaron a jugar el torneo en Europa.
Bien dice Eduardo Galeano que “el futbol y la patria están siempre atados; y con frecuencia los políticos y los dictadores especulan con esos vínculos de identidad”. La FIFA ha entendido tan bien el negocio que vende un paquete de limpieza de imagen a través de una pelota que rodará por el césped de un país, sea cual sea su situación, durante un mes.
Por cierto, en New York ya dijeron que no apoyarán a la FIFA con el traslado de aficionados entre las sedes mundialistas, servicio que a las autoridades locales les costaría millones de dólares, pero que a la dirigencia del futbol le saldría gratis. Y es que el máximo organismo del futbol quiere llevarse íntegras todas las ganancias y no dejar más que deuda en las sedes mundialistas. Claro, por hacer el favor del cambio de imagen mundial del gobierno en turno.
El Mundial del Pueblo se acabó, es para una élite, tanto nacional como extranjera. La Jefa de Gobierno de la CDMX ha llamado al home office para evitar el terrible tránsito de la capital mexicana y que los turistas puedan disfrutar más de la misma. La movilidad es imposible en Ciudad de la Esperanza, ya sea por arriba o por abajo, claro que los medios se agarraron para decir que la gobernante pide que “el pueblo se esconda”.
El aficionado de cada semana no será el que esté en las gradas viendo el mundial, serán los vacacionan en Europa y van de shopping con regularidad a Estados Unidos quienes disfruten del mundial de la FIFA. El boleto más barato para el México vs Sudáfrica cuesta 42 mil 824 pesos y está hasta arriba del Azteca, el futbol ya no es del pueblo, cada vez se vuelve más el lugar de moda de la clase dominante.
Javier Marías habla del futbol como un escenario de guerra en donde no hay muertos, pero liberamos tensiones políticas. Para Galeano era la última alegría del pueblo, pero la FIFA lo ha comprado, por algo el 10 les llamaba “el gran ladrón”. Será un Mundial para unos pocos, con muchos olvidados y otros escondidos, pero sin duda no será como México 70 ni como México 86.
P.D. Que no se nos olvide que los ingresos de la FIFA deben dejar buenos impuestos para el desarrollo del país.
@raulgarrido_o
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