A pesar de que hemos popularizado películas y series con temas apocalípticos y de catástrofes naturales en las que nuestra civilización colapsa, el riesgo de normalizar la crisis climática es real y sus efectos son cada vez más evidentes.

Las montañas se han convertido en uno de los principales indicadores de la salud del planeta. El retroceso acelerado de sus glaciares, a causa del calentamiento global, compromete la disponibilidad de agua dulce a nivel mundial. Se trata, pues, de ecosistemas vitales para nuestra supervivencia.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las zonas montañosas cubren cerca del 24 por ciento de la superficie terrestre, alberga aproximadamente a mil 100 millones de personas y concentran 25 de los 34 puntos críticos de biodiversidad del orbe.

Sin ir más lejos, en nuestro país experimentamos fenómenos meteorológicos cada vez más extremos: lluvias intensas, sequías prolongadas, incendios devastadores y olas de calor sin precedentes. Son señales inequívocas de que el cambio climático ocurre aquí y ahora.

Frente a ello, la ONU conmemora este año el Día Mundial del Medio Ambiente con un exhortó a intensificar las acciones ante la crisis climática y sus consecuencias, planteando una pregunta fundamental: ¿qué mensaje vamos a enviar nosotros?

El llamado de la montaña, en ese sentido, nos recuerda que los recursos naturales no son infinitos; durante décadas confiamos en que el crecimiento económico y nuestra capacidad de adaptación serían suficientes para superar cualquier desafío.

Hoy sabemos que esa visión ya no es sostenible. Como advertía la conservacionista Jane Goodall (1934-2025), la esperanza solo cobra sentido cuando se traduce en acción.

La crisis climática ha dejado de ser una advertencia sobre el futuro cercano para convertirse en una realidad innegable. Urge una respuesta que transforme nuestra relación con la naturaleza.

Dicho de otra forma, las proyecciones científicas nos alcanzaron. Lo que ayer eran pronósticos, hoy son evidencias contundentes. ¿Vamos a seguir ignorándolas o, lo que es peor, acostumbrarnos a ellas?

Brújula. La semana pasada recordábamos que están a punto de cumplirse diez meses de que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas canceló la entrada al Nevado de Toluca. Ahora, el Observatorio Ciudadano de Cambio Climático del Valle de Toluca, de plano, se pronunció a favor del cierre total y permanente del acceso turístico al Xinantécatl, por considerar que al daño acumulado por la presencia humana se suma una creciente fragilidad del ecosistema, agravada por los efectos del cambio climático.

Síguenos en nuestras redes sociales:

Instagram: , Facebook: y X:

Google News

TEMAS RELACIONADOS