La inflación es tan violenta como un atracador, tan aterradora como un asaltante armado y tan mortal como un asesino a sueldo (Ronald Reagan). Esta frase la siento muy explícita, y es que la inflación ha afectado a muchas economías, pero también es necesaria cuando está controlada.

Pero, ¿qué es la inflación? Recuerdo esa frase desde niño, y quizá desde Fox la recuerdo en un dígito, pero nuestros abuelos la vivieron durante muchos años por encima de dos dígitos en forma anual, o incluso mensual. Es el aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios en una economía. Cuando se desordena, reduce el poder de compra, distorsiona la planeación de las empresas y obliga al banco central a mover su principal herramienta: la tasa de interés. En México, después de cerrar 2025 en su nivel más bajo desde la pandemia, 2026 arrancó con nuevas presiones que han vuelto a poner el tema en el centro del debate económico.

Según el INEGI, la inflación general anual se ubicó en 4.59 por ciento en marzo de 2026, su mayor nivel desde octubre de 2024. Con este dato, México hila tres meses consecutivos al alza y se coloca nuevamente por arriba del rango objetivo de Banxico, que es 3 por ciento.

Se observan varios factores que explican el rebote de 2026:

  • El conflicto entre EE. UU. e Irán lleva más de 45 días y no se ve cuándo sea probable que se estabilice el flujo de crudo y fertilizantes en el estrecho de Ormuz. Esta crisis encareció estos bienes en más de 60% desde el 28 de febrero pasado, lo que repercute directamente en el precio de la gasolina que importa México (fuente: boletín de prensa IMEF, abril de 2026). Los combustibles son necesarios para la producción y el transporte en toda la cadena productiva.
  • Efectos fiscales: el 1 de enero entraron en vigor actualizaciones al IEPS en refrescos, cigarros y tabacos, además de ajustes arancelarios. Banamex estima que esto presionará a las mercancías durante todo 2026. Adicionalmente, el gobierno subsidia el IEPS que cobra en los combustibles para evitar que el precio se incremente.
  • Los precios de varios alimentos se han visto afectados por temas de estacionalidad, clima y transporte.

Esta presión inflacionaria se presenta en todos los países, a tal grado que el Fondo Monetario Internacional está advirtiendo a los bancos centrales sobre la posibilidad de que las tasas de interés suban en un entorno de desaceleración económica. Desde antes del conflicto, México experimentaba una inflación subyacente alta y persistente, y con la guerra las presiones inflacionarias han aumentado, dificultando la posibilidad de que las tasas de interés continúen su trayectoria a la baja.

México entró a 2026 con la inflación controlada, pero el arranque de año recordó que la convergencia a 3 por ciento no es lineal. Los choques de oferta, energía, alimentos, impuestos, están pesando más que la demanda, que crece apenas 0.6 por ciento. Banxico tendrá que balancear: no asfixiar una economía que apenas crece, pero tampoco permitir que la inflación se vuelva la nueva normalidad.

Para las familias, la recomendación es monitorear el gasto en alimentos y transporte, que son los más volátiles. Para las empresas, cubrirse con contratos y ser eficientes en el uso de energía será clave. La meta de 3 por ciento sigue vigente, pero el camino tendrá baches.

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