Otumba, Méx.- En ningún otro lugar del planeta se rinde homenaje al burro como aquí. Mientras el mundo voltea la mirada hacia otras especies, Otumba convirtió al jumento en protagonista de su identidad y lo celebra cada año en una feria que ya suma seis décadas.

Los burros, desplazados por las máquinas y arrinconados hasta el borde de la extinción, encontraron en este pueblo mexiquense su último refugio.

La tradición cuenta que todo comenzó con una charla entre compadres. Uno partía hacia Tulancingo en busca de burros. El otro, sorprendido, le soltó la verdad: “¿Para qué vas tan lejos, compadre, si en Otumba hay muchos burros y muy buenos?”. De ahí nació el refrán que aún resuena: “Para burros, los de Otumba”.

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Aquella frase, que en su origen celebraba la abundancia, hoy adquiere otro peso: los burros ya no abundan, pero aquí se les honra.

En la edición 61 de la Feria Internacional del Burro, 19 jumentos desfilaron por la pista con disfraces que mezclaron ingenio y mensaje. La “Burra Abejita Chiquitita Beky” se llevó el primer lugar entre aplausos que retumbaron en el burródromo, espacio creado ex profeso para esa festividad.

Otros jumentos aparecieron como árbitro mundialista, Quetzalcóatl, India María, albañil, unicornio, dragón o Ariel. Foto: especial
Otros jumentos aparecieron como árbitro mundialista, Quetzalcóatl, India María, albañil, unicornio, dragón o Ariel. Foto: especial

Detrás de ella quedó “Burro Gladiador”, escoltado, y “Burro Caníbal” con su cazo lleno de niños. Un burro cargó la figura del mundo y una imagen de Donald Trump bajo el mote de “Burro de La Paz”; el público aplaudió el gesto de concordia, pero rechifló la efigie del expresidente.

Otros jumentos aparecieron como árbitro mundialista, Quetzalcóatl, India María, albañil, unicornio, dragón o Ariel.

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Claudia Martínez, dueña de la burra ganadora, explicó el motivo de su disfraz.

Nos vestimos de abejita porque creemos que la ecología importa y que el burrito participa sin maltrato. Es una burrita muy cuidada, no la educamos con golpes. Es nuestra amiga y compañera”


Claudia Martínez

Ramón Valeriano, de Cuautlacingo, dueño de “Gladiador”, agregó.

Participamos para que no se pierda la tradición. Hay gente que ya ni sabe qué es un burro ni cuánto ayudó en el campo. Las máquinas lo desplazaron. Están en peligro de extinción y hay que tratarlos bien, como a una mascota”


Ramón Valeriano

A burro viejo, pasto nuevo, reza el refrán. Aquí el dicho cobra vida: a los burros que el progreso arrinconó, Otumba les ofrece reconocimiento y cuidado.

Santuario

En Burrolandia, Germán Flores mantiene desde 2006 un espacio que funciona como santuario. Los animales reciben atención, pero el lugar requiere apoyo constante para sostenerse.

Miles de asistentes de pueblos cercanos llenaron el lugar. Vitorearon a los jumentos, presenciaron el tradicional polo sobre burro donde México venció a Portugal por 6 goles a 1 —con el portero Tala Rangel como figura— y estallaron en risas durante el concurso de rebuznidos.

En la edición 61 de la Feria Internacional del Burro, 19 jumentos desfilaron por la pista con disfraces que mezclaron ingenio y mensaje. Foto: especial
En la edición 61 de la Feria Internacional del Burro, 19 jumentos desfilaron por la pista con disfraces que mezclaron ingenio y mensaje. Foto: especial

Regina Cortes Rodríguez, de Otumba, se coronó al imitar el sonido con mayor fuerza y gracia. Antes, la carrera de botargas tuvo como ganadora a La Vaca.

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La fiesta no sólo entretiene. Reconoce una deuda histórica: los burros jalaron arados, cargaron mercancías y sostuvieron familias cuando no existían tractores ni camiones.

Hoy, en tiempos de motores y pantallas, Otumba les devuelve la mirada. Porque, como dice el pueblo, burro que carga la historia, merece que la historia lo cargue de vuelta.

Y en este rincón del mundo, esa deuda se paga con aplausos, disfraces y memoria viva.

La fiesta no sólo entretiene. Reconoce una deuda histórica: los burros jalaron arados, cargaron mercancías y sostuvieron familias cuando no existían tractores ni camiones.  Foto: especial
La fiesta no sólo entretiene. Reconoce una deuda histórica: los burros jalaron arados, cargaron mercancías y sostuvieron familias cuando no existían tractores ni camiones. Foto: especial

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