Jugando fútbol. Te conocí este fin de Día de Muertos, vi el video, la tremenda patada que recibiste sin darte cuenta, esa maldita entrada imprudente que te cortó la vida de tajo. Apenas tenías 30 años, la vida te estaba sonriendo y la pelota cada vez se llevaba mejor contigo. Entraste apenas unos minutos, tus últimos minutos para dejar la cancha para siempre, con gran dolor para todos los que amamos este deporte.
Es increíble que apenas el mes pasado habías llegado al tercer piso, pero la vida es así, pasa tan rápido. Un día te fichan, anotas goles, logras hacer tu mejor gol, consigues el ascenso de división y hasta en padre te convertiste el año pasado. Me cuesta creer, como a tus compañeros, a tu pareja, a tus padres y a toda tu familia que hoy ya no estás más entre nosotros.
Todo fue tan rápido, tan fugaz. Una jugada en tiempo de compensación, sí, sí, ya sé que te ibas a meter a la portería con todo y balón. Tú ibas viendo el esférico y nunca viste cuando ese tren te arrolló, así, sin aviso previo y en un abrir y cerrar de ojos. Al final entraste a buscar ese gol que le diera los tres puntos a tu equipo y fueron los rivales los que te vieron sufriendo en el césped antes de cerrar los ojos.
Tu carrera parecía ir en subida, apenas en tu primera temporada con el Tenerife lograste convertir 11 goles y 5 asistencias, es decir, participaste en 16 ocasiones de gol, con razón salieron campeones y subieron de categoría. Tu disciplina, tu constancia, tu entrega y profesionalismo siempre hablaron de ti dentro y fuera de la cancha. Siempre pregonaste con el ejemplo entre los tuyos.
Hoy el futbol está de luto. La pelota llora y es que es increíble que hayas perdido la vida en un partido, en la cancha, por una jugada desmedida, temeraria y que quedará en la memoria del otro Jesús, Owono, para siempre. Algunos dicen que te fuiste haciendo lo que más querías, lo que más te gustaba, pero aun así no deja de ser doloroso para todos los que quieren.
No te lo voy a negar, me duele, me da coraje y me molesta mucho que una persona de bien, con un futuro por delante y un presente estable parta de esta forma. El deporte debe ser el complemento perfecto de la educación, lo creo y le creo a los griegos, debemos competir, pero siempre bajo el marco del respeto y sin actuar de mala leche, no debemos buscar lastimar sino divertirnos.
Hasta siempre, Jesús de Miguel. Que tu familia y seres queridos encuentren pronta resignación. Que esta fuerte lección sea un recordatorio para que no se nos olvide que la vida es breve, corta y debemos disfrutarla día a día. Hoy estamos, mañana no sabemos, así que no dejemos de hacer lo que nos gusta por ninguna razón. Que la pelota ruede y que sea para bien.
P.D. Que a los futboleros esto nos sirva de lección para disfrutar más de la pelota, enojarnos menos y no ser imprudentes.
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