El 3 de mayo la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la restitución de 54.5 hectáreas de tierra a la población de Atenco, en el Estado de México, como parte del Plan de Justicia para Atenco y la Montaña. Este hecho se da a 20 años de la represión al pueblo de San Salvador Atenco, ocurrida en 2006, cuando México era gobernado por Vicente Fox y la entidad mexiquense, por Enrique Peña Nieto.

Este episodio ha sido ampliamente documentado por instancias como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la Suprema Corte de Justicia (SCJ), así como la comunidad académica y los colectivos, que dan cuenta de que lo ocurrido en Atenco fue un caso grave de represión estatal contra la protesta social, comparable con eventos como Tlatelolco (1968) o Acteal (1997).

La conmemoración de los 20 años de la represión de San Salvador Atenco por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reviste de una importancia toral, por las demandas de justicia penal que aún subsisten y por su valor para la construcción de nuestra democracia entre las generaciones más jóvenes.

Por eso es necesario recordar que Atenco representa una verdadera ruptura del monopolio legítimo de la violencia por parte del Estado, pues la evidencia demuestra que esta se ejerció de manera arbitraria y abusiva en contra de la ciudadanía.

El detonante del conflicto fue la expropiación ilegal de tierras para la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). De manera legítima, los campesinos protestaron contra este megaproyecto por considerar que atentaba no solo en contra de su patrimonio territorial, sino que también constituía un atentado contra del equilibrio ecológico del Lago de Texcoco.

Articulados en el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), el 3 y 4 de mayo de 2006, un conflicto entre comerciantes de flores y policías municipales de Texcoco escaló hasta convertirse en un operativo de represión masiva, con la participación de 700 elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP) y más de mil agentes municipales y estatales.

A 20 años de la represión policial es preciso recordar los nombres de Alexis Benhumea y Javier Cortés Santiago (personas fallecidas), las 26 mujeres víctimas de abuso sexual, 11 de ellas denunciantes ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), y las 146 detenciones arbitrarias por parte de policías municipales, estatales y federales.

Como lo resolvió la CorteIDH, el Estado mexicano fue responsable de “violencia sexual, violación y tortura” contra 11 mujeres, graves actos de violencia física y psicológica y falta de investigación diligente.

Tuvo que llegar un cambio de régimen, con el arranque de la Cuarta Transformación, para que el Estado mexicano pusiera en marcha un plan de justicia social y territorial para Atenco. Bajo la presidencia de Andrés Manuel López Obrador se restituyeron tierras al ejido de Atenco, se emitió el decreto del Área Natural Protegida “Parque Ecológico Lago de Texcoco”, se construyeron una universidad Benito Juárez y una clínica del IMSS Bienestar en el municipio y se canceló de manera definitiva el NAIM en Texcoco, en respuesta a la consulta pública impulsada por el gobierno federal.

Ahora, con la presidenta Sheinbaum, lo que vemos es la continuidad del plan de justicia para Atenco a través de medidas de reparación territorial y social. Como lo han señalado las víctimas, conmemorar Atenco es un recordatorio de que nuestra democracia también significa la no criminalización de la protesta social, la justicia a las víctimas y el derecho a la verdad.

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