El 22 de octubre de 2001, el gobierno de Vicente Fox anunció la expropiación de alrededor de cinco mil 400 hectáreas para construir, en Texcoco, el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. En respuesta, los campesinos de San Salvador Atenco levantaron los machetes, defendieron su territorio y fundaron el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT). Comenzó una batalla que trascendió las parcelas y terminó por exhibir la relación entre poder, medios de comunicación y resistencia social.

Veinticinco años después, la historia vuelve a contarse. El periodista Javier Salinas, corresponsal de La Jornada, presentará Un aterrizaje forzoso: El FPDT de Atenco, historia de una lucha, un libro que reconstruye la trayectoria de un movimiento que frenó dos proyectos aeroportuarios y atravesó cuatro sexenios presidenciales.

Atenco también fue una guerra por el relato. Mientras el gobierno ofrecía modernidad, conectividad y progreso, los pueblos hablaban de despojo, identidad y supervivencia. Los medios no fueron espectadores neutrales: una parte de la televisión privilegió las imágenes de los enfrentamientos y presentó a los campesinos como violentos, sin explicar suficientemente el origen del conflicto. Otros periodistas buscaron las causas, documentaron las amenazas y dieron espacio a quienes difícilmente encontraban micrófono en las conferencias oficiales.

El Frente aprendió pronto que las cámaras y los periódicos podían ser aliados, pero también adversarios. Sus integrantes llevaron sus argumentos a entrevistas, mítines y ruedas de prensa; utilizaron la visibilidad pública para disputar la versión gubernamental. La relación, sin embargo, estuvo marcada por la desconfianza hacia los medios, incluso en los primeros días del conflicto retuvieron por horas a periodistas y fotoperiodistas.

En mayo de 2006, durante la represión en Atenco y Texcoco, reporteros, fotógrafos y camarógrafos también fueron agredidos mientras cubrían los operativos. La violencia alcanzó a quienes intentaban registrarla.

En esa historia, Javier Salinas ocupa un lugar fundamental. Durante años siguió los pasos del movimiento, sus asambleas, movilizaciones, encarcelamientos y exigencias de justicia. Su trabajo consistió en regresar cuando la noticia dejaba de ocupar las primeras planas. Porque la historia de Atenco no terminó cuando se retiraron las máquinas ni cuando las cámaras cambiaron de escenario.

La cancelación del aeropuerto en 2002 y la del proyecto de Texcoco en 2018 marcaron dos victorias del movimiento. Pero quedaron heridas abiertas, denuncias de violaciones a derechos humanos y preguntas sobre la responsabilidad del Estado.

Presentar este libro es, por eso, algo más que recordar una protesta campesina. Es recuperar la memoria de quienes defendieron su tierra y de quienes contaron su lucha, incluso cuando hacerlo incomodaba al poder. En Atenco, el aeropuerto no aterrizó. La historia, en cambio, sigue llegando.

La cita es este jueves 22 de octubre, a las 16:30 horas, en la Casa de Cultura de Atenco "José Enrique Espinoza Juárez".

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