Llama la atención que solamente en tres ocasiones se haya mencionado a la Inteligencia Artificial (IA) en el Anteproyecto de la Ley de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).

Expresiones como: [el uso de la IA] “quedará bajo la responsabilidad de quien la obtiene y hace uso de ella…” (Artículo 66, página 14), connota un receloso deslinde institucional, al tiempo que deja ver que la actual administración cree que la IA solamente es una amenaza.

La discusión universitaria sobre la IA no puede agotarse en la ética de su uso. Debe extenderse a las transformaciones epistemológicas, cognitivas e institucionales que la cognósfera ya introduce en la educación superior. Mientras universidades como Stanford, Oxford o el MIT enfrentan estos desafíos, el anteproyecto parece anclado al pasado siglo XX.

El Artículo 50, en la segunda idea de ese breve texto anota que: “…La Universidad promoverá el uso crítico, ético y socialmente responsable de estas tecnologías, privilegiando el pensamiento científico, la supervisión humana y el beneficio colectivo del conocimiento” (página 14).

Alguien tiene que decirle a la Dra. Patricia Zarza, rectora de la UAEMéx, así como a su mano derecha, el Dr. Bernardo Almaráz (quien ostenta ser el “Jefe de la Oficina de la Rectoría”) que deberían revisar los avances en materia de integración de la IA en diversas funciones sustantivas. Por ejemplo, la UNAM, la Autónoma de Nuevo León, el IPN, la Universidad de Guadalajara y el ITESM están reportando innovaciones al respecto. ¿Será que no se han percatado que la IA y un amplio ecosistema de algoritmos nos están llevando a revolucionar la docencia, la investigación y las otras funciones tanto sustantivas como adjetivas?

El anteproyecto de Ley todavía está aludiendo a un humanismo vetusto que sigue imaginando al conocimiento como una actividad exclusivamente humana, aislada de las nuevas formas de inteligencia distribuida que transforman la vida académica. Si por ahí va el nuevo “modelo educativo”, enunciado en cinco artículos de la Ley, preocupa que tal modelo nazca marchito. Hay que mirar hacia el posthumanismo y su impacto en el amplio y diverso quehacer universitario.

Entre otros, deben revisarse los aportes de Katherine Hayles, Rosi Braidotti, Daniel Innerarity, Klaus Schwab, Luciano Floridi, Kai-Fu Lee y Max Tegmark, pues parece que el Anteproyecto se ha redactado de espaldas a la cognósfera y al posthumanismo, como si la IA fuera más un peligro que una oportunidad.

Mis planteamientos discurren sobre las siguientes interrogantes. ¿Qué inversión sostenida realizará la UAEMéx para incorporar y aprovechar las herramientas y aplicaciones que seguirá generando la IA en diversos ámbitos? ¿Qué nuevos campos inter y transdisciplinarios deben configurarse para impartir estudios de licenciatura y de posgrado? ¿Cómo deberían ser los procesos de aprendizaje y los sistemas de evaluación en los semestres por venir, de cara a la ineludible presencia de IA?

Sería una pena que el Poder Legislativo local le tuviera que devolver a la comunidad auriverde la reforma a la Ley de la UAEMéx por falta de actualización y por una desacertada visión acerca de la IA.

Síguenos en nuestras redes sociales:

Instagram: , Facebook: y X:

Google News

TEMAS RELACIONADOS