Una de las preguntas más comunes que aparecen durante una charla de libracos o lectura es: ¿Cuál es tu libro favorito? Esta cuestión, generalmente, se transforma en la famosa frase "libro de cabecera", haciendo clara referencia a nuestro libro favorito, aquel que amamos, conocemos al derecho y al revés, nos acompaña en todos los lados y nos hace sentir como Gollum al ver el anillo único y decir: "¡Mi precioso!, ¡Oh, mi precioso!".
Pero ¿por qué le nombramos de esa forma? Según el diccionario de la RAE se trata de un "libro que se tiene a la cabecera de la cama para frecuentar su lectura" mientras que una segunda acepción menciona que es un "libro por el que se manifiesta extraordinaria preferencia".
No podemos dejar de lado que también empleamos esa frase cuando nos referimos a una guía, manual, diccionario y/o cualquier otro libro de referencia rápida, usual y frecuente; es decir, textos de consulta continua.
En inglés se le conoce como bedside book y, es básicamente, el concepto de aquel libro que, literalmente, colocamos cerca de nuestra cabecera o buró para leer antes de dormir; una lectura ligera que no necesita que nos concentremos intensamente en ella. Divertida, relajante, una compañía nocturna, pues.
Si hablamos de referencias literarias o del celuloide, tenemos que mencionar, si o sí, el clásico Libro de la Almohada japonés. Originalmente titulado Makura no Sōshi, es una obra clásica de la literatura nipona escrita por Sei Shōnagon, dama de la corte, alrededor del año 1000 d.C. Consiste en una colección de listas, anécdotas, observaciones y diarios íntimos que describen la sofisticada y confinada vida cortesana del período Heian.
En el caso del cine está The Pillow Book, una producción del Reino Unido, dirigida por Peter Greenaway cuyo estreno data de 1995. Su historia es se resume de la siguiente manera: de niña, en Kioto, en la década de 1970, el padre de Nagiko, calígrafo de profesión, usó su cuerpo para escribir un mensaje de cumpleaños con pintura. Ahora, adulta y residente en Hong Kong, busca un amante que la use como lienzo en blanco. El traductor inglés Jerome invierte los papeles y se convierte en el sujeto de su caligrafía. Una cinta elegante, sensual y con un increíble estilo visual, no la dejen pasar.
Más allá de historias y significados, creo que, de alguna manera, todos tenemos nuestro "libro de cabecera". Íntimo, personal, favorito. Un libro que nos provoca satisfacción, que nos llena desde la primera hasta la última página sin importar que lo hayamos leído y releído infinidad de veces. Puede ser una novela, un libro de cuentos, poemas, ensayos. O tal vez una autobiografía o un libraco de historia. Cada uno de nosotros tiene sus criterios, temas y autores.
Y, ojo, que acá no importa el formato: si es papel o se trata de un libro electrónico.
¿Cómo lo elegimos?, ¿Por qué y cómo llegó a nuestra vida? Eso solo lo podemos responder cada uno de nosotros. ¿Y sí, como los grandes amores, aún no llega? Se preguntarán algunos lectores. Bueno... llegará. Créanme.
Ahora que estamos a un par de días de celebrar el Día Internacional del Libro, no olvidemos festejarlo adecuadamente: asistamos a nuestra librería de confianza, hagamos un intercambio de libracos entre amigos, asistamos a una charla, una firma, probablemente; o compremos una edición especial de aquel libraco que queremos hace un tiempo. No importa. El punto es acercarnos a la lectura. Que así sea.
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