La mayoría de las universidades públicas en el mundo y particularmente en América Latina sufren un problema de financiamiento público y por diversas razones la reducción presupuestal es el común denominador esto ha provocado diversos tipos de movimientos que algunos casos han dado origen a cambios políticos incluso fuera del recinto universitario como fue el caso chileno y que recientemente también se ha manifestado para el caso argentino. En México el tema ha sido paliado por una oferta de programas sociales que el gobierno tiene y del cual muchos jóvenes pueden resultar beneficiarios como de la incomprensión que desde sectores públicos se tienen el problema. El reduccionismo y la polarización aquí juegan roles que incrementan el potencial del conflicto como ha sucedido en el caso de la UAEMex el último año.
En esta ocasión quiero compartir con ustedes el método de la negociación de Harvard que parte de cuatro supuestos:
- Separar a las personas del problema se dice fácil pero recordemos que toda negociación mueve emociones y polariza sentimientos y en esta parte los jóvenes en todo el mundo vive en una etapa de incertidumbre que los lleva a maximizar el sentido de sus demandas y luego la autoridad tiene a adjetivar en vez de entender el problema y un argumento que he escuchado, lo sintetizó: los jóvenes va de paso, no pueden decidir el futuro de la universidad. Nada más anacrónico e intolerante que esto.
- Centrarse en los intereses no en las posiciones, en este paso suele hacerse un esquema que se conoce como MAAN (mejor alternativa a un acuerdo negociado) y e este punto se responde a la pregunta qué pasaría si no se llegó a un acuerdo y eso le da el tamaño al modelo de negociación en este caso, si el volumen de las protestas aumenta y la amenaza de la toma de instalaciones renace a un y en medio del periodo vacacional, agosto podría revivir las llamas del paro. El año pasado se pensó que la presión social por el inicio del nuevo ciclo apaciguara los ánimos juveniles y no fue así, como se recordará pasaron meses para que devolvieran la instalaciones de Rectoría y claramente la autoridad ahí perdió la partida.
- Idear opciones de beneficio mutuo: en una de las mesas que pude observar recientemente escuche al consejero universitario de mi facultad hacer una pregunta concreta: “cuáles han sido alternativas que ha generado esta administración para aumentar los recursos propios?” en clara alusión a la reducción presupuestal a la que ya me he referido, ahi un ejemplo puede resultar ilustrativo creció la oferta de diplomados, algunos de ellos con opcion a titulacion y la visión centralista de la autoridad administrativa no atendió parte de los reclamos; el pago por hora clase para los maestros es igual que el de sus actividades ordinarias, así quien tiene un incentivo para dar clases adicionales fuera de su horario y particularmente los fines de semana si no tiene una mínima consideración en ese sentido. Pero si la mayor tajada del pastel se lo lleva la administración central por eso hay tanto descontento al interior de la comunidad universitaria. Entre otras cosas porque no se cumplen con el principio de “beneficio mutuo”, esa visión centralista de la autoridad suele ver el problema solamente desde la óptica burocrática, que no es por cierto, ni la única ni la más relevante.
- Insistir en criterios objetivos: aquí es donde aprecia el mayor dilema, mientras para los estudiantes y los maestros la administración central no transparenta ni explica objetivamente cómo se invierte el recurso público en la Universidad, como para los administrativos es incomprensible que alguien les pida cuentas porque están acostumbrados a la administración “autónoma”, la opacidad aumenta el conflicto y aumenta la amenaza permanente de modificar la ley justamente para vigilar de mejor forma los recursos públicos ejercidos por la universidad.
La Rectoría había anunciado que la gratuidad en la educación se haría incrementalmente y el aparente incumplimiento ha sido el detonante para esta escalada del conflicto. Reorientar recursos a la reducción del pago de inscripciones de los alumnos sintetizan parte de esa visión estructural de la estructura burocrática que prefiere invertir más en la difusión de sus logros administrativos que en el desarrollo de sus estudiantes.
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