Justo ahora que se discute el futuro del Nevado de Toluca, la conmemoración del Día Internacional de los Parques Nacionales ofrece la oportunidad para poner sobre la mesa una pregunta de fondo: cómo debemos nombrar, entender y proteger uno de los territorios naturales más emblemáticos del Estado de México.

La palabra parque suele asociarse con paseo, descanso y recreación. Sin embargo, un Parque Nacional es también una categoría de Área Natural Protegida destinada a conservar uno o más ecosistemas y sus elementos, que contempla actividades de investigación, educación, recreación y turismo bajo determinadas condiciones.

Recordemos que el Xinantécatl fue declarado Parque Nacional en enero de 1936. En octubre de 2013, mediante un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, esa categoría fue sustituida por la de Área de Protección de Flora y Fauna “Nevado de Toluca”.

No fue únicamente un cambio de nombre. La nueva modalidad estableció una zona núcleo y otra de amortiguamiento, además de reglas específicas para las actividades permitidas.

En la zona de amortiguamiento se establecieron distintas subzonas, con actividades y restricciones específicas; entre ellas se contemplan la investigación, la educación ambiental y el turismo sustentable, de acuerdo con las disposiciones de manejo correspondientes.

¿Por qué importa entonces cómo lo llamamos? Porque el lenguaje también contribuye a construir la percepción que tenemos de un territorio.

Seguir utilizando la denominación “Parque Nacional Nevado de Toluca” puede favorecer una percepción predominantemente recreativa de un espacio, cuyo régimen jurídico actual está orientado a la protección de sus ecosistemas.

El propio decreto de 2013 reconoce la relevancia del emblemático volcán por su biodiversidad y por su función en la captación de agua, la conservación de suelos y el mantenimiento de ecosistemas, además de su importancia para las poblaciones de su entorno.

Por eso, no deberíamos reducir el debate a decidir si el Nevado necesita otra figura jurídica. También debemos preguntarnos si estamos aplicando y respetando plenamente las reglas de manejo existentes.

Casi 13 años después de aquella recategorización, se hace necesario dejar de mirar al Xinantécatl únicamente como un lugar que visitamos y comenzar a reconocerlo, ante todo, como un territorio natural que debe conservarse.

No sólo se trata de cómo nos referimos al Nevado de Toluca, sino también de cómo lo entendemos. Ese es, quizá, uno de los llamados más urgentes de la montaña.

Brújula. “Cada niño un árbol, cada escuela un bosque”. Bajo esa premisa, la Protectora de Bosques del Estado de México (Probosque), a cargo de Alejandro Sánchez Vélez, convoca a participar el próximo 3 de septiembre en la Jornada Estatal de Restauración Hidrológico-Forestal “Regresa a Clases Plantando un Árbol”, con el propósito de recuperar áreas verdes e involucrar a estudiantes, docentes y familias en su cuidado.

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