Toluca, Méx.— Cada 28 de octubre, familias mexiquenses recuerdan a sus seres queridos que fallecieron de manera trágica, repentina o violenta, como en accidentes viales o hechos delictivos. Además de colocar veladoras en sus ofrendas, algunas personas acuden a los sitios donde una cruz señala el lugar en el que murió su familiar.
En esta fecha, las cruces suelen adornarse con flores de cempasúchil, veladoras, prendas de vestir, alimentos y bebidas. Para las familias, estos espacios se convierten en sitios de memoria y homenaje a quienes ya no están.

Tan solo en la carretera Toluca-Atlacomulco se pueden contabilizar más de 60 cruces colocadas en memoria de personas que perdieron la vida en accidentes automovilísticos o atropellamientos, de acuerdo con el recuento referido en el lugar.
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Como vecinos nos ha tocado ver que viene mucha gente a decorar esas cruces, porque en esta carretera ha habido un montón de accidentes, y pues la tradición es colocar velas y sus flores”.
Irma, vecina de la zona.

Aunque los días centrales de la celebración del Día de Muertos son el 1 y 2 de noviembre, las tradiciones populares contemplan distintas fechas para recordar a las almas, entre ellas el 28 de octubre, dedicado a quienes fallecieron de manera trágica o repentina.
Es muy importante recordarlos, y más cuando fallecieron de una forma inesperada, como un accidente. El dolor para las familias de regresar a estos lugares debe ser fuerte, pero vemos el cariño que les tienen al venir y decorar”.
Carmen, vecina.

De acuerdo con la creencia popular, las almas de quienes murieron en circunstancias inesperadas pueden encontrarse desorientadas debido a lo repentino de su partida. Por ello, se considera que el 28 de octubre es una fecha para recibirlas simbólicamente y recordar a quienes dejaron una ausencia en sus familias.
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Como parte de esta tradición, algunas familias encienden la primera veladora de su ofrenda ese día. La luz representa una guía para que las almas encuentren el camino de regreso a casa.

También acostumbran colocar un vaso con agua, como símbolo de alivio para la sed después del recorrido desde el más allá, así como una flor blanca que representa la pureza y la paz.
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De esta manera, las cruces a la orilla de las carreteras se convierten en espacios de recuerdo donde las familias mantienen vivo el vínculo con sus seres queridos, mediante flores, veladoras y pequeños homenajes en el lugar donde perdieron la vida.
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