Ecatepec, Méx. — La instalación de mecanismos antievasión en autopistas de peaje, llamados de manera coloquial “ponchallantas”, disminuyó de manera significativa el número de vehículos que cruzan sin pagar, pero la gran mayoría de conductores de motocicletas no cumplen con la cuota, principalmente en el Estado de México, advirtió Marco Frías, director de la Asociación Mexicana de Concesionarios de Infraestructura Vial (AMCIV).
El resultado de la instalación de estos mecanismos de antievasión ha sido un éxito. Se ha visto una reducción significativa en la evasión de peajes, pero sigue existiendo el fenómeno y sigue existiendo, por alguna razón, el caso de motociclistas”.
Marco Frías. Director de AMCIV
Marco Frías explicó que el número de motociclistas que no pagan se incrementó y que esta conducta se presenta con mayor fuerza en las autopistas que operan en la entidad mexiquense.
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Los dispositivos se ubican en varias carreteras del país, entre ellas tramos del Circuito Exterior Mexiquense, las autopistas del Golfo, la México-Pachuca, así como vías en Sonora, Jalisco y Michoacán.
En las plazas donde operan, la incidencia de cruces indebidos bajó poco después de su puesta en marcha. “La primera semana, por ejemplo, se instalan estos dispositivos y unos días después se desploma la incidencia”, precisó el dirigente.
El efecto no depende sólo de los “ponchallantas”. Forma parte de un conjunto de acciones que incluye multas, el programa Caseta Segura y la coordinación con autoridades federales y estatales, El propósito central, según Frías, consiste en desincentivar la conducta más que dañar vehículos.
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La señalización aparece con anticipación: avisos claros a 100 metros o más, y en algunos casos una alarma sonora antes de la pluma. Quien decide cruzar a pesar de esas alertas lo hace de forma deliberada, porque los mecanismos se encuentran varios metros atrás de la barrera, dijo.
Aun con el descenso general, persisten dos prácticas. Una es el uso de tablas u otros objetos sobre el “ponchallantas” por parte de algunos transportistas. La otra, más visible, es la de las motocicletas.
Frías reconoció que no cuenta con un porcentaje exacto de motos que evaden el pago, pero confirmó que el fenómeno creció y se concentra de manera particular en el Estado de México.
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Los recursos de los peajes constituyen la principal fuente de ingreso de las concesiones. Se destinan primero a la conservación y el mantenimiento de las vías. Cuando la evasión baja, las plazas reciben lo que les corresponde y el Estado obtiene las contraprestaciones e impuestos previstos.
Frías señaló que la tendencia al alza que se registraba hace algunos años se revirtió en los tramos equipados. Antes, el problema no solo afectaba los ingresos: también generaba riesgos de seguridad vial, con casos de operadores atropellados entre 2021 y 2022.
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Una buena parte de las autopistas de mayor aforo, tanto de operación privada como de entidades públicas como Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos (Capufe) o del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin, ya cuenta con estos sistemas. La combinación de dispositivos, sanciones y trabajo conjunto con las autoridades permitió atender de forma eficaz una problemática que se agravó durante varios años, comentó.
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