Toluca, Méx.- Desde hace 20 años, Damián se dedica al cultivo de maíz en San Marcos de la Cruz, municipio de Calimaya. Todos los días sale de su hogar a las seis de la mañana para comercializar el producto que comenzó a cosechar hace un mes, ya que actualmente los clientes ya no llegan a sus milpas y ahora debe salir a buscar compradores.
"Si ahorita estamos aquí en Capultitlán, estamos algo retirados, ya nos conocen aquí por los elotes", comentó Damián.
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Explicó que desde hace varios años son pocos quienes continúan trabajando sus tierras para sembrar maíz, debido a que el costo del abono y los fertilizantes ha incrementado, lo que reduce las ganancias, pues por cada hectárea deben invertir hasta 30 mil pesos.
"Pues si sale, pero ha estado el producto muy barato, muy barato y el campo no sale a veces no salimos a veces", refirió.
A la falta de compradores y al incremento en el precio de los fertilizantes se suman las condiciones climáticas, ya que las recientes lluvias y granizadas han afectado las cosechas e impedido que alcancen su rendimiento esperado.
"Si cambia porque hace unos años no hubo mucha agua y ahora que hay mucha agua perjudica todo esto como es bueno también perjudica", platicó Damián.
Damián pertenece a una generación cuyos padres continúan preservando algunas de las 18 razas nativas de maíz que prevalecen en el Estado de México, entre las que destacan el Cacahuacintle, el Cónico y el Palomero Toluqueño.
Tan solo en 2024 se sembraron más de 474 mil 819 hectáreas de maíz en la entidad, con una producción superior a 1.7 millones de toneladas.
Actualmente, el Gobierno del Estado de México cuenta con un banco de germoplasma, donde se han recolectado mil 66 muestras de maíz nativo que permanecen en proceso de conservación.
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