La comparecencia de Cristóbal Castañeda ante el Congreso mexiquense desnuda una alarmante realidad institucional al confirmar que el Estado de México opera con un déficit del cincuenta por ciento en su fuerza policial, contando apenas con 16 mil elementos para casi 18 millones de habitantes. Aunque el secretario presumió bajas en delitos como el homicidio doloso y la extorsión, las cifras frías contrastan fuertemente con la grave desconfianza ciudadana y una sobrepoblación penitenciaria que rebasa el ciento cincuenta por ciento de su capacidad. Frente a este panorama, resulta imperativo que la estrategia de seguridad estatal trascienda los discursos de coordinación y logre consolidar una depuración real de las corporaciones. Solo mediante un incremento sustancial y confiable de efectivos se podrá garantizar la paz social que los mexiquenses exigen y merecen cotidianamente.

Más allá de las pláticas

La estrategia del Instituto Mexiquense de la Pirotecnia de duplicar las reuniones informativas y sumar a las escuelas y diócesis es una medida urgente pero insuficiente ante la dolorosa recurrencia de tragedias que enlutan a las familias del estado. Resulta inaceptable que la negligencia y la total ausencia de permisos sigan operando con absoluta impunidad en festividades patronales, cobrando vidas por la simple omisión de normas básicas de protección civil. Si bien involucrar a las nuevas generaciones es fundamental para transformar prácticas tradicionales peligrosas, las autoridades no pueden delegar la responsabilidad en la buena voluntad de la ciudadanía ni de los sacerdotes. Se requiere una fiscalización férrea, castigos ejemplares a los infractores clandestinos y una presencia institucional permanente que garantice que la pirotecnia sea sinónimo de fiesta y no de muerte.

Retos de control

El abrumador abarrotamiento que desbordó la explanada del Mercado Juárez durante el concierto inaugural de Caifanes demostró que la magnitud del evento se salió un poco de control, evidenciando los retos logísticos que enfrenta la administración municipal. Si bien la euforia desatada por la emblemática agrupación de rock rompió récords de asistencia con más de 120 mil almas, también dejó al descubierto la urgencia de afinar los cercos de seguridad y aforo para evitar riesgos en las siguientes presentaciones. Ante este escenario, el alcalde Ricardo Moreno no solo debe redoblar los operativos de limpieza —que ya lograron retirar más de cinco toneladas de basura—, sino también replantear la contención de multitudes. Solo con una planeación logística más rigurosa se podrá garantizar que la Feria y Festival Cultural del Alfeñique 2026 mantenga su espíritu festivo sin comprometer el orden ni la tranquilidad de los toluqueños.

Ricardo Moreno Bastida. Foto Especial
Ricardo Moreno Bastida. Foto Especial

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