Hoy se cumplen once meses desde que las autoridades de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas determinaron el cierre indefinido del acceso al Nevado de Toluca (4 mil 680 m), a raíz de la volcadura de una camioneta que trasladaba turistas y que provocó 13 lesionados.

Desde entonces, se sigue a la espera de una nueva modalidad de atención turística que garantice la seguridad de las personas, protega el entorno natural y promueva el desarrollo responsable de actividades recreativas. El verdadero problema ya no radica en el cierre, sino en la inercia institucional que ha impedido lograr una solución de largo plazo.

A lo largo de este tiempo, la posibilidad de una reapertura que coincidiera con la época invernal nunca se concretó. Además, persisten las versiones sobre la resistencia de quienes durante años han operado el irregular transporte de turistas en el Xinantécatl a perder ese negocio. ¿Por qué, casi un año después, aún no se ha presentado la nueva estrategia integral?

Con la llegada del invierno y las bajas temperaturas que acompañan al periodo vacacional de fin de año, se incrementan las acciones preventivas para reducir riesgos en nuestras montañas. Las nevadas —aunque cada vez más escasas— continúan siendo el principal atractivo de la temporada.

Sin embargo, este año fue distinto. El acceso al emblemático volcán seguía restringido. Decenas de familias mexiquenses y de entidades vecinas no pudieron disfrutar del habitual contacto con la nieve ni recorrer sus bosques, mientras los comerciantes de localidades cercanas vieron mermados aún más sus ingresos; una situación inédita.

No obstante, la difusión en redes sociales de testimonios de visitas clandestinas y la publicidad de algunas agencias de viajes que seguían ofreciendo paquetes al "Parque Nacional Nevado de Toluca", mantuvieron en alerta a las instituciones de los distintos órdenes de gobierno para evitar accidentes, particularmente en esa etapa.

Así, en un hecho sin precedentes, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, en coordinación con autoridades estatales, puso a disposición de la Fiscalía General de la República al conductor de un vehículo todo terreno que se internó en el núcleo del Área de Protección de Flora y Fauna Nevado de Toluca. De acuerdo con la legislación vigente, dicha conducta podría constituir un delito ambiental sancionado con prisión y multa económica.

El mensaje era claro: no se trataba de un capricho o una arbitrariedad administrativa. Mediante operativos por tierra y aire, la Policía de Alta Montaña y Agreste, adscrita a la Secretaría de Seguridad Pública estatal, en coordinación con Protección Civil y el Grupo Relámpagos, reforzó la vigilancia para impedir incursiones ilegales y preservar un ecosistema deteriorado por años de afluencia masiva de visitantes.

En días pasados, se dio a conocer que la persona detenida a finales de enero por ingresar con un vehículo todo terreno fue vinculada a proceso por su presunta responsabilidad en la destrucción de vegetación forestal en un área natural protegida.

El volcán sigue cerrado y, mientras la discusión pública continúa centrada en su reapertura, lo realmente importante es determinar a qué tipo de montaña queremos regresar: a la del turismo desordenado o a un espacio donde la conservación sea una prioridad y no una excepción. Romper esa inercia es hoy la tarea más urgente.

Brújula. A partir del 12 de julio, en el Estado de México se conmemorará cada año el Día Estatal de la Reforestación, para fortalecer la conservación de los bosques y fomentar la cultura del cuidado ambiental. La iniciativa, presentada por la diputada Vanessa Linares Zetina, fue aprobada por unanimidad en el Congreso local.

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