El pasado 21 de octubre, la publicación en el Diario Oficial de la Federación del acuerdo del Consejo Técnico del IMSS respecto a la Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio —conocida popularmente como la Modalidad 40— encendió las alertas en el sector empresarial, social y pero sobre todo entre millones de trabajadores. Lejos de tratarse de una simple actualización administrativa u ordenamiento interno, la medida se llevó a cabo de manera sorpresiva, sin un verdadero consenso tripartita y trastocando el espíritu de protección que debe regir la seguridad social en México.

Como representantes de los organismos ante el instituto, consideramos imperativo alzar la voz con firmeza. No se puede, ni se debe pretender modificar las reglas del retiro mediante acuerdos de aplicación exprés que eluden el debate abierto, técnico y plural que corresponde al Poder Legislativo.

¿Cuáles son los costos reales de este cambio normativo? En primer lugar, se ataca directamente el Salario Base de Cotización. Mientras la esencia de la ley permitía que un trabajador que dejó el régimen obligatorio pudiera aspirar a mejorar su pensión bajo el esquema de la Ley 73 eligiendo libremente hasta 25 UMAs, el nuevo acuerdo restringe drásticamente esta posibilidad, limitando el tope al último salario registrado con la baja, incrementado a lo sumo por una sola UMA. Esto entierra la aspiración legítima de esfuerzo y ahorro personal de la clase trabajadora.

A lo anterior se añade la eliminación tajante de los pagos retroactivos y la imposición de vallas digitales rígidas que complican el acceso. Si bien las autoridades han intentado calmar los ánimos señalando que los derechos de quienes ya están inscritos se mantendrán temporalmente, la señal enviada a los futuros pensionados es profundamente desalentadora: se rompe la confianza y la certidumbre jurídica. Modificar las reglas a mitad del camino erosiona el pilar de la previsión social.

En el Estado de México y en el país entero, el sector productivo y las familias exigen estabilidad, no restricciones abruptas que parezcan más una salida recaudatoria de corto plazo que una solución estructural profunda. Las finanzas del instituto requieren sustentabilidad, sí, pero esta jamás debe construirse a costa de mermar el esfuerzo de quienes han laborado por décadas.

Es indispensable tomar en cuenta la perspectiva del sector productivo, de las familias que con mucho esfuerzo generan estas aportaciones con la esperanza de garantizar un futuro digno, donde los trabajadores tengan en sus manos la capacidad de mejorar sus condiciones en el retiro, quitando una gran preocupación de sus vidas.

Por otro lado es menester de las organizaciones públicas velar por la sustentabilidad a largo plazo, liberando presión sobre las finanzas públicas, pero previniendo

afectaciones posteriores derivadas de la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores jubilados.

De no encontrarse un punto de acuerdo y corregir los puntos necesarios, las opciones para los trabajadores serán ahorrar en planes personales de retiro y directo en cuentas bancarias propias.

El gran riesgo radica en que estas condiciones empujen aún mas a la informalidad y los empresarios eviten el alta ante el IMSS y se ofrezca entregar el pago a los trabajadores "por fuera" el argumento tiene sentido: “No tienes servicio médico de calidad, no tienes condiciones adecuadas de retiro, yo pago muchísimo y no es para beneficio de nadie, mejor te lo pago y tu decide que haces con el dinero”.

Los próximos meses seguirá prevaleciendo un ambiente de incertidumbre, en tanto no se complete la verificación correspondiente por el Consejo Técnico del IMSS, misma que pudiera traer cambios de forma y de fondo, que pudiera derivar en acciones legales por parte de los afectados, toda vez que los cambios fueron efectuados mediante un acuerdo y no por una reforma impulsada en el Congreso.

Exigimos transparencia, respeto irrestricto a los derechos adquiridos y un retorno al diálogo tripartito auténtico. La seguridad social de los mexicanos no puede estar sujeta a decisiones unilaterales que lastimen el porvenir de nuestras familias.

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