Xonacatlán, Méx. - Un pueblo entero se volcó a las calles de la localidad de Santa María Zolotepec, en Xonacatlán, para despedir a cuatro de sus vecinos, quienes también fueron en vida hermanos, padres e hijos.
Los ataúdes de color café, que resguardaban los cuerpos de las cuatro víctimas del accidente registrado en el Viaducto Diamante, en Acapulco, Guerrero, recorrieron por última vez su comunidad.
Familiares, amigos y conocidos de los cuatro hombres los acompañaron con flores, veladoras, coronas, música de banda y algunos artículos de los fallecidos, como playeras de fútbol, balones y gorras, rumbo al panteón del poblado, donde sería su última morada.
Antes, se ofreció una misa de cuerpo presente en la explanada principal de la iglesia de Santa María Zolotepec, ya que, ante la gran cantidad de personas que acompañaron los féretros, fue imposible que ingresaran al templo.
Por momentos, el silencio invadía las calles; algunas personas solo observaban el paso del cortejo fúnebre y lamentaban lo ocurrido.
Después de cuatro días, los restos de las seis víctimas del accidente en el puerto turístico ya descansan en su pueblo natal.
De acuerdo con las primeras versiones, la camioneta tipo Tornado, de color blanco, con placas de circulación del Estado de México, en la que viajaba la familia originaria de Xonacatlán, volcó presuntamente por una falla mecánica que provocó que uno de los neumáticos se reventara y el conductor perdiera el control.
Los hechos se registraron en el Viaducto Diamante, en Acapulco, Guerrero, lo que provocó que seis personas, entre ellas una menor, perdieran la vida, mientras que siete más resultaron lesionadas.
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