Texcoco, Méx. — La Universidad Autónoma Chapingo (UACh) pondrá en marcha en el ciclo agrícola actual un proyecto que valida semillas de maíz nativo y evalúa el uso de biosólidos provenientes de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Atotonilco, con lo que se pretende recuperar la fertilidad de los suelos y elevar la productividad del maíz en el Valle del Mezquital, Hidalgo.
El proyecto deriva del convenio que firmó la UACh con el Consejo Directivo de la Asociación Civil Usuarios de Riego del Sistema Endhó-Xochitlán. El acuerdo impulsa la investigación para la producción de semillas mejoradas de maíz y otros componentes de la milpa.
Lee también:¿Perdiste tus cultivos por las lluvias? Así puedes recibir indemnización en el Edomex
La iniciativa combina investigación científica, innovación tecnológica, formación de capital humano y transferencia de conocimiento. Sus metas incluyen el aumento de la productividad agrícola, la optimización del manejo del agua y el fortalecimiento de la seguridad alimentaria en una zona donde más de 100 mil hectáreas dependen del riego y donde se cultiva maíz en 22 municipios de Hidalgo.
Los investigadores evaluarán el potencial de los biosólidos como fuente de nutrientes para los cultivos, su efecto en las propiedades físicas y biológicas del suelo, así como su impacto en el crecimiento de los cultivos bajo condiciones reales de producción. La PTAR de Atotonilco, una de las instalaciones de saneamiento más grandes del mundo, genera un volumen considerable de biosólidos y cuenta con autorización para fines de investigación.
El trabajo de la UACh generará la evidencia técnica necesaria para sustentar un eventual uso agrícola a mayor escala. Todo el proceso se desarrollará bajo la normatividad vigente, con planes de manejo, permisos y dictámenes técnicos correspondientes.
Los estudios determinarán si los beneficios agronómicos y ambientales superan los posibles riesgos. Para los integrantes de la asociación civil, el uso de biosólidos representa una opción que reduce la dependencia de fertilizantes convencionales, mejora la eficiencia en el uso de recursos y fortalece la sostenibilidad de los sistemas agrícolas.
Lee también: Sembrar el futuro desde el origen
Otro eje central del proyecto valida maíces nativos amarillos, blancos y azules desarrollados por el Programa Institucional de Producción de Semillas de la UACh. El germoplasma del Proyecto Prioritario de Maíz (PPM), material resistente, productivo y de alto valor nutracéutico, se probará en el Valle del Mezquital. Esta zona resulta fundamental para la producción de tortillas que abastecen a la Zona Metropolitana del Valle de México.
La colaboración busca maíces con mayores volúmenes de cosecha, mayor valor alimentario para la población y mayor competitividad económica para los agricultores.
La estrategia se extenderá al cultivo de frijol y, posteriormente, al de calabaza. El propósito consiste en reconstruir de forma gradual los sistemas tradicionales de milpa. Esta reconversión recupera la complementariedad entre especies después de décadas de predominio del monocultivo de maíz en la región y genera sistemas más resilientes ante el cambio climático, las plagas y la degradación de los suelos.
Síguenos en nuestras redes sociales:
Instagram: @eluniversaledomex, Facebook: El Universal Edomex y X: @Univ_Edomex