Rodrigo Sandoval Almazán

Trump: IA sin frenos

TecnoGob

En doce meses, Donald Trump ha convertido la inteligencia artificial en el nuevo campo de batalla geopolítico. Con inversiones billonarias y desregulación agresiva, su administración apuesta a que Estados Unidos domine la era de las máquinas inteligentes. El costo de esta carrera apenas comienza a calcularse y que analizo en esta colaboración.

En enero de 2025, Trump anunció el proyecto Stargate: una inversión público-privada de 500 mil millones de dólares para construir infraestructura de datos y energía dedicada a IA avanzada, con meta en 2029. Dos días después firmó una orden ejecutiva que eliminó las regulaciones de la administración Biden, esta acción es un giro radical en la política tecnológica estadounidense, abandonando el enfoque precautorio de la administración anterior por uno centrado en la desregulación y el dominio global.

La estrategia se desplegó en múltiples frentes. En abril firmó una orden para integrar la IA en la educación estadounidense, creando un grupo de trabajo y priorizando alianzas público-privadas. Argumentando crear nuevas oportunidades educativas y de desarrollo laboral para la juventud estadounidense, fomentando el interés y la experiencia en tecnología de inteligencia artificial desde una edad temprana. La orden establece la creación de un Grupo de Trabajo de Educación en Inteligencia Artificial, prioriza asociaciones público-privadas con líderes de la industria e instituciones académicas, y dirige al Secretario de Trabajo a promover aprendizajes registrados en la industria de IA. En mayo, la Ley TAKE IT DOWN criminalizó la publicación de imágenes íntimas no consensuadas, incluyendo deepfakes generados por IA.

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En julio impulsó acuerdos por 92 mil millones de dólares adicionales en centros de datos. La Casa Blanca publicó "Winning the AI Race", impulsando más de 90 acciones federales en tres pilares: acelerar innovación, construir infraestructura y liderar en diplomacia internacional.

Simultáneamente, una orden ejecutiva exigió que los modelos de IA adquiridos por el gobierno federal prioricen "veracidad y neutralidad ideológica", protegiéndolos de sesgos vinculados a diversidad, equidad e inclusión. El Brookings Institution señaló que esta orden politiza la IA al obligar a desarrolladores a determinar qué convierte en "woke" a un algoritmo según criterios presidenciales.

En noviembre llegó la "Misión Génesis": una iniciativa para acelerar descubrimientos científicos mediante modelos generativos. La orden enmarca la carrera tecnológica como comparable en urgencia al Proyecto Manhattan que desarrolló la bomba atómica.

La estrategia trumpiana revela una paradoja: desregular para innovar, pero regular para controlar el discurso. Mientras Washington invierte cifras históricas, en América Latina observamos desde la periferia tecnológica. La pregunta ya no es si la IA transformará el mundo, sino quién escribirá las reglas del juego, y al parecer México no está en la mesa.

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