Rodrigo Sandoval Almazán

Maestros vs Algoritmos

TecnoGob

Los estudiantes ya decidieron: la inteligencia artificial escribe sus tareas. El verdadero problema no es que lo hagan, sino que nadie les ha enseñado a usarla para pensar mejor, en lugar de para pensar menos.

Según datos de una encuesta de la empresa Coursera, el 44 por ciento de las tareas académicas universitarias a nivel mundial ya se realizan con apoyo de algoritmos. Para el caso de México, los resultados de la Encuesta Nacional sobre Usos y Percepciones de la Inteligencia Artificial Generativa, publicada por la Secretaría de Educación, confirman una adopción masiva de esta tecnología entre los universitarios del país. Según este estudio, el 80 por ciento emplea la IA para redactar textos, resúmenes y tareas; el 60 por ciento la usa para generar imágenes, y solo el 15 por ciento para crear código de programación.

Estos datos permiten al menos tres lecturas. En primer lugar, la IA se utiliza principalmente para "copiar y pegar": las tareas, los textos y los resúmenes los generan los algoritmos, no los estudiantes. En segundo lugar, el hecho de que solo el 15 por ciento la use para generar código revela que seguimos siendo un país que consume tecnología sin producirla. No hemos desarrollado las condiciones —físicas, económicas, humanas— para generar innovación tecnológica propia. En tercer lugar, existe un claro desconocimiento del potencial y de los límites de estas herramientas. Ni las universidades, ni los profesores, ni los estudiantes están capacitados para utilizarlas adecuadamente ni para definir qué usos podrían generar algún tipo daño.

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Es importante señalar que no todo es negativo en el uso de esta tecnología. Las herramientas de tutoría de ChatGPT y Gemini son eficaces para mostrar paso a paso un conocimiento. NotebookLM, por su parte, es un recurso imprescindible para facilitar el aprendizaje y la evaluación de contenidos educativos. Estas aplicaciones demuestran que la IA puede ser una palanca pedagógica poderosa cuando se usa con propósito.

Sin embargo, estos elementos apenas muestran la punta del iceberg de la transformación educativa que se está gestando. La necesidad del maestro —el guía, el instructor, el asesor— es hoy más urgente que nunca. La tecnología puede difundir conocimientos y verificar si quedaron claros, pero no puede sustituir la sabiduría ni la enseñanza personal e individual del maestro. La inteligencia artificial transformará la educación, pero no reemplazará aquello que hace invaluable a un maestro: orientar, inspirar y formar criterio. En tiempos de algoritmos, el pensamiento humano será más importante que nunca.

La IA puede transmitir información, pero no puede transmitir criterio. Esa sigue siendo la tarea irrenunciable del maestro: no sólo enseñar contenidos, sino formar personas capaces de cuestionar, incluso, a la tecnología que tienen en las manos. Sí bien se pueden actualizar y complementar con la tecnología, su trabajo es indispensable para las generaciones presentes y futuras. Felicidades a los maestros.

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