Durante décadas, la intimidad fue una experiencia situada: surgía del encuentro físico, del azar social, del tiempo compartido. Hoy, cada vez más, nace un perfil, una fotografía optimizada y un algoritmo que decide quién merece nuestra atención. Las aplicaciones de citas no sólo han transformado la forma en que buscamos pareja; han redefinido cómo concebimos la intimidad misma, según datos de Business Apps, hay más de 350 millones de personas en el mundo que usan una app de citas.

En México, según cifras del sitio Cocktail Marketing, el 15 por ciento de adultos tiene al menos una cuenta activa en una app de citas, esta misma fuente reporta el mapa de estas plataformas: Tinder concentra cerca del 65,4 por ciento de usuarios, seguida por Bumble (48,1 por ciento), Facebook Parejas (21,2 por ciento), Badoo (12 por ciento) y Grindr (6 por ciento).

Estas apps no sólo intentan llevar esta interacción online hacia una cita presencial o física, aunque muchas de estas plataformas nacieron con la idea de encuentros rápidos, los datos muestran que el 44 por ciento de quienes la usan buscan compromiso a largo plazo. (según SoulMatcher en 2025).

Hay cuatro ángulos desde los cuales pueden analizar las apps de citas. Por un lado, hay quienes acuden a ellas a buscar pareja porque sienten la soledad y la incapacidad de una interacción humana que les lleve a una relación estable. Esta situación demuestra lo vacíos o superficiales que están los jóvenes de nuestra sociedad al sentirse incapaces de tener una cita sin tecnología.

Otro ángulo, es que de acuerdo con el diario El Informador, el 64 por ciento de los mexicanos que usan estas apps ya tienen pareja o están casados. Lo que indica el aumento de la infidelidad o la posibilidad de "engañar" tanto a la potencial pareja como a la actual, ampliando una problemática social sobre los valores, la confianza y el vínculo entre personas.

Un ángulo más para analizarlo es la multitarea emocional: mismo perfil, tres objetivos: pareja formal, sexo casual, nuevos amigos. Se puede hacer en tres apps distintas o en una sola, pero resultará en problemas de personalidad, un desgaste emocional y sin duda una sobresaturación de información digital para quien administre este reto.

Finalmente, está el ángulo del algoritmo que administra estos programas que no sólo se basa en el azar sino en bases de datos previas y los datos que le compartimos: gustos, edades, preferencias, etc. Dicho programa matemático puede ser sesgado en función de los datos, generando resultados incorrectos, sobre todo a los que pretendan disfrazar su personalidad.

En suma, aunque parece que la tendencia es encontrar pareja en línea, la realidad es muy diferente. Según el diario el País, la generación Z está cansada de las apps de citas y prefieren una interacción más "orgánica", de ahí el auge de movimientos como citas ciegas (Love is blind) o el movimiento: la alegría de perderse cosas JOMO (Joy of missing out) y el Movimiento Off, centrado en la desconexión digital de redes sociales y móviles, que se contraponen a las apps de citas. Feliz día del amor y la amistad.

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