Siempre serás eterno, hiciste tanto por construir un mundo mejor y sobre todo por tu país. Cuando estudiaba se me quedó grabada esa frase que dejaste para la posteridad: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”, gracias. Se cumplió un aniversario más de tu cobarde asesinato en el Palacio de la Moneda, el 11 de septiembre de 1973.
Un día antes de tu aniversario luctuoso, te cuento, en México arrancó el Proceso Electoral 2027. Te lo digo porque hablar de ti y no hablar de política sería una contradicción hasta… bueno, pues hoy no hablaremos de política, sólo es una coincidencia. Mucho sabemos del genio político que miraba a la educación como motor de cambio, pero poco sabemos de ti respecto al futbol.
Muchas veces se dice que la pelota es un distractor de lo que realmente importa, mientras Argentina avanzaba de rondas en el Mundial, Milei “vendía” terrenos en La Patagonia y despojaba a los nativos de sus tierras. Y no dudo que lo sea, hay ocasiones en las que ponen el Clásico Nacional en México a la misma hora que el debate presidencial, ¡imagínate!
Esto no es nuevo, tú bien lo sabes. En 1973, ese año fatídico, el Colo Colo era campeón del futbol chileno y avanzaba en la Copa Libertadores, era un buen equipo, era el equipo de Carlos Caszely. Los tiempos eran oscuros y desde el norte había injerencia para entorpecer tu gobierno, ese gobierno socialista que veía tanto por los que más lo necesitaban.
En tiempos de polarización, el futbol era la única alegría del pueblo chileno, quizá un poco “El Chavo del 8”. La derecha se concentraba bajo las órdenes del extranjero y la unión popular resistía. Te tomaste la foto con el equipo de Caszely, el máximo ídolo de Colo Colo, así lo marcaba el protocolo, en el Palacio de La Moneda, pero no eras hincha de “el Cacique”.
También te relacionaron con el Everton de Viña del Mar, lugar que te vio nacer, pero las leyendas urbanas dicen que tu amor futbolístico era otro. Ahí, donde estudiaste, conociste el amor futbolero: La Universidad de Chile, esa pasión que compartías con tus hijas, a quienes llevabas a ver los Clásicos ante “el Cacique”. No lo digo yo, lo dijo Tati y también Isabel, ya sé que nunca lo dijiste por un tema de Estado.
Una pasión, es una pasión. Aprovecho este día para conmemorar un año más de tu partida, te fuiste físicamente antes de poder cumplir con todos tus compromisos, pero queda tu figura para la eternidad. Pregonar con el ejemplo, ocultar una pasión para no dividir a un pueblo que ya estaba dividido y por el cual diste tu vida. Hasta donde estés, Salvador.
P.D. Es una pena que este año el gobierno chileno de extrema derecha no haya querido conmemorar tu aniversario luctuoso.
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