Lo que ganaste en la cancha, hoy te lo quitan las bombas. Déjame decirte que se equivocan quienes aseguran que hay que separar la política del futbol, ¡es imposible! Lideras el oriente medio, con esa autoridad silenciosa de quien no necesita gritar para demostrar su poder, pero si te buscan te encuentran. No importa que sean tus vecinos, no importa que sea tu enemigo de toda la vida o el que vive de saquear países haciéndoles la guerra.
Tu geopolítica es compleja, diversa, occidentalizada y bueno… precisa de los mejores. El futbol es como la vida: injusto y bien sabemos que no sólo se juega sobre el césped, a veces el partido más decisivo ocurre en otra cancha, y desgraciadamente en esa cancha no juegas tú. Dicen por ahí que “futbol es futbol”, pero a veces la pelota se cambia por una bomba.
Lo que todos sabíamos, pero que no queríamos aceptar ya lo dijiste sin pelos en la lengua: no irás al Mundial 2026. No lo ves seguro para tus jugadores, ni para tu gente luego de que uno de los países que tendrá la sede te ha bombardeado y ha matado a tu líder, cuestionable, pero con la violación al Derecho Internacional. Te creo, te apoyo y me sumo a tu lucha, a tu protesta.
Se acabó la diplomacia y comenzaron los dimes y diretes. Es imposible que una persona que dice “soccer” ahora pretenda mandar en la FIFA, opinar siquiera y hasta pensar que sabe de futbol. Desde medio oriente fueron claros al llamar “gobierno corrupto asesino”, se sabía que su participación en la justa ya se veía complicada.
Dos guerras en menos de un año, pero esta ha sido desproporcionada, con miras político-económicas. Miles de ciudadanos han muerto, de todas las edades, lo mismo niños, niñas, ancianos que cadetes jóvenes y adolescentes. Parece que ya no hay códigos de guerra, no hay respeto y los derechos humanos brillan por su ausencia en la cabeza del dictador que acusa a otros de ser dictadores.
El arquitecto del caos mundial usa guantes, gorra y una camiseta tipo polo, juega golf en Florida mientras sus aviones sobrevuelan tu futuro. Que el anfitrión sea tu verdugo no es una paradoja deportiva, es una ironía que ni Kafka hubiera firmado. La hospitalidad del que te bombardea olvidó mencionar que hay heridas que ningún balón remienda.
Ahora hasta la FIFA te amenaza, habla de multas y destierro. No sabemos lo que pudo ser y no fue, la biblioteca de los goles que se quedaron en la mente y la imaginación. La memoria de los que vieron cómo el deporte, una vez más, pretendió ser neutral en un mundo que no lo es. El hueco que dejas tiene la forma exacta, e irreemplazable, de tu ausencia.
P.D. Que no se nos olvide que el futbol es lo más importante de lo menos importante.
@raulgarrido_o
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