Ok, te lo voy a explicar, porque cada semana le pides al futbol que sea más justo que la propia vida, aunque jornada tras jornada te recuerda que es tan injusto como la realidad de un pueblo trabajador como el de la Ciudad de México. Cosmopolita, como New York, escultural como Buenos Aires y caótica como París, quizá así son todas las capitales. Ah, y tan dividida futbolísticamente como Londres.
Buscas en la cancha lo que no encuentras en el día a día. Si Marx viviera diría que el futbol es el opio del pueblo, no más la religión. O quizá el balompié es la nueva droga. El América es el equipo rico, emanado de los estudios de Televisa, polarizado como Morena y López Obrador, no hay medias tintas. Pumas es el equipo que en sus pasillos mezcla a Aristóteles con Elena Garro, Jorge Campos y Hugo Sánchez.
Por ahí dicen que la historia se repite, primero como tragedia, luego como comedia y no, no del Canal de las Estrellas. ¡Si lo sabrás tú como aficionado! La burguesía azulcrema llega al Olímpico de C.U. en camionetas blindadas; la clase estudiantil se baja en metro Copilco y camina por Las Islas para alentar a su equipo, el equipo de la Ciudad. Una contradicción fenomenal, digna de una tesis doctoral.
El futbol nos recuerda que hay una pirámide social que el INEGI documenta, misma que cada tres años los políticos juran destruir, pero que en realidad sólo quieren escalar. El Clásico capitalino se vuelve un episodio de "La Rosa de Guadalupe", un producto destinado a las masas al tiempo que las apasiona, nubla y domina. Pumas contra América divide a la ciudad y la transforma en Gaza-Israel.
La lucha de clases sigue vigente en las tribunas del estadio. Aunque si somos optimistas vemos una ciudad más igualitaria, al menos en el intercambio de groserías, insultos y descalificaciones que se hacen ambas aficiones. Claro, también vemos esa paridad de género que la nueva reforma electoral quiere quitar en los Ayuntamientos, pero que en la cancha cada vez es más visible.
Si nos vamos al contexto actual, Pumas defiende la soberanía universitaria, las cuotas efímeras bajo el patrocinio gubernamental; América representa la globalización, la inversión extranjera, la defensa de la intromisión en suelo ajeno y la firmeza arancelaria para castigar al local con su presencia. Los universitarios tienen el orgullo de los últimos dos presidentes de México, los de Amarillo añoran los tiempos de Peña Nieto.
Por muchos años se creó el mito de que el arbitraje estaba al servicio de los poderosos. ¡Penal para el Amé...! Pero yo no lo veo así, quizá Engels no estaría orgulloso de mí, pero creo que sólo es el peso de las camisetas. Pumas y América se enfrentan en un duelo más, que a diferencia de los del norte, promete ser entretenido en la cancha y no sólo en la tribuna.
P.D. Que alguien le ponga un alto al todopoderoso y no, no hablo del Clásico Capitalino.
@raulgarrido_o
Síguenos en nuestras redes sociales:
Instagram: @eluniversaledomex, Facebook: El Universal Edomex y X: @Univ_Edomex
























