El futbol no termina: sólo cambia de cancha, de fecha y de nombre para seguir doliéndonos igual. Aún se respira pasión en las calles mientras el ruido de la multitud se apaga poco a poco; cada vez son menos los cambios de estampas panini. Durante un mes, tres países estuvieron unidos, ahora suena “aranceles”, again. Mariana, alguna vez, me dijo: “siempre son días de futbol”, y sí.
No hay duelo, porque el futbol no lo permite, pero sí hay nostalgia; por los goles que fueron y los que no, por la última de Leo, Cristiano y hasta de Vozinha. La Copa del Mundo duerme en Madrid por los próximos cuatro años, mientras el televisor vuelve a ser un simple mueble. La calle no calla, pero ya no hay pasión ni hermandad en ella, vuelve a ser lo que es: un ring de asfalto.
España terminó con el mito de que a Argentina le ayuda la FIFA, pero no con la xenofobia que hay hacia un país que tiene a ciudadanos que aman y están orgullosos de su país; razón suficiente para odiarlos, y es que aquí sufrimos de malinchismo y amamos a Estados Unidos porque “todo lo hacen bien”, igual que “la madre patria” e incluso a Portugal, pero no nos sentimos orgullosos de lo nuestro.
En fin… Termina un sueño colectivo y empieza, de inmediato, la novela de siempre. Arrancó la Liga MX y con ello recordamos que el actual campeón es Cruz Azul, un monarca mártir. La Máquina tiene su mística, tanta que hasta inventamos un verbo para describir esa tragedia shakesperiana para darle nombre a la derrota inesperada cuando el triunfo ya estaba en la bolsa.
Si queremos hablar de poder, dinero y soberbia, hay un equipo que conjuga todo eso: América. Sí, el equipo más importante y el más grande, me duela aunque me duela. Acá no hay medias tintas, o lo amas o lo odias, pero nunca es indiferente. Las Águilas llegan con la presión de siempre para levantar la copa ante un nuevo proceso y con el privilegio de ser como es, pues no necesita caer bien para ganar.
Pero el más importante no quiere decir que sea el más popular, ese lugar le corresponde al Rebaño. Chivas juega con ese conservadurismo terco, pero siempre conmovedor, aunque también sabe cómo zigzaguear la regla. El Guadalajara tiene que consolidar su proceso, lo ha fortalecido y sabe que es hora de convertir esa nostalgia en táctica dentro del terreno de juego.
¿Y si sí? Frase famosa que nació con unos Pumas que pensaban en ser campeones, pero que se quedaron a nada de la gloria por falta de piernas, y que se internacionalizó en el Mundial a favor de la Selección. Ciudad Universitaria es el templo del saber y la casa del equipo azul y oro que juega con más garra que con idea. El Mundial ya se archivó, pero la Liga MX comienza un nuevo episodio.
P.D. Que no se te olvide que hasta las maldiciones tienen fecha de caducidad.
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