Espero que no seas de los que relaciona al Atlético de Madrid con las Chivas. Simplemente no lo entiendo. Ya sé que los dos utilizan un uniforme parecido, rojo, blanco, azul, colores parecidos, pero ideología totalmente distinta. En todo caso el Guadalajara es más como el Athletic Club de Bilbao, un equipo que juega con puros jugadores nacidos en el país vasco, tal y como lo hace el Rebaño en México.
Hace 45 años se fue Hugo Sánchez al equipo colchonero. Hoy todos lo recordamos como figura, goleador y leyenda del Real Madrid, pero fue en el equipo de enfrente donde comenzó a romper las redes, pese a los insultos de una afición conservadora, de derecha. Tremendo contraste, llegó a un club en donde lo insultaba su propia gente mientras se iba de México como un ídolo universitario.
Pero, a lo Hugo, el Pentapichichi se fue como lo que es: un ganador, marcó 19 goles esa temporada, la 1980-81, y levantó el título de campeón en Ciudad Universitaria aquel domingo 9 de agosto ante más de 68 mil personas. El Niño de Oro salió en hombros de la cancha del Olímpico Universitario con rumbo a España para escribir una historia que quedaría para la eternidad.
Pumas había terminado como segundo lugar en la liga y tras la eliminación de Tecos, el super líder, en la Liguilla, fue la cabeza del futbol mexicano. En la ida cayó ante Cruz Azul por la mínima diferencia, pero en la vuelta metió tres goles en menos de media hora. La remontada la arrancó Hugo Sánchez con un gol de cabeza, luego vino el Tuca Ferretti, Manzo y López Zarza en el segundo tiempo para finiquitar el global de 4-2, en CU fue Toribio quien descontó para La Máquina.
Cruz Azul era una verdadera Máquina, era el equipo que la había roto en los años 70, década que arrancó con un tricampeonato y donde pudo derrotar al América y a los mismos Pumas en una final. De hecho, el equipo de Nacho Trelles venía de ser bicampeón y buscaba un tricampeonato más, tampoco era cualquier club, sino el vigente campeón y llegaba con todas sus armas al Pedregal.
Por otro lado, los Pumas de Bora Milutinovic ya sabían lo que era ser campeones pese a su corta edad en el futbol mexicano. Además, los universitarios tenían una deuda pendiente con los celestes, la final de la temporada 1978-79 que perdieron 2-0. La rivalidad siempre ha existido por ser ambos equipos de la capital del país, sin que llegue a ser un clásico, por supuesto, mismo que ambos tienen contra el América.
A 45 años de aquella final, ambos equipos se vuelven a ver. Es cierto que son condiciones distintas, pero los dos quieren ganar, juegan bien, tienen buenos jugadores y prometen mucho drama. Este domingo cerramos la Liga MX para meternos de lleno a la fiebre mundialista, pero a la mexicana… Que los 90 minutos restantes nos diviertan, nos hagan sufrir poco y que la copa se quede en Ciudad Universitaria.
P.D. Habrá que revisar, y apoyar, la iniciativa de Jorge Álvarez Máynez para regular a las boleteras, a propósito de la reventa en la final.
@raulgarrido_o
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