Mi estimado, chivahermano, felicidades por este gran arranque de torneo. Tres victorias y el júbilo rojiblanco es digno de tu primer "kame hame ha". Es hora de desempolvar las ilusiones, de dejar de hacer el hazmerreír y sacar el pecho para gritar "Chivas, Chivas, Super Chivas". Es tu momento chivahermano, es tu hora, quizá sea este el campeonato que has anhelado.
El seguidor del Rebaño Sagrado hoy ya no se esconde, ya no se aparta en las pláticas futboleras. No, señor, sí no. Hoy camina con la solemnidad de quien se sabe importante, candidato, ganador, campeonísimo. Parece que la varita mágica de Gabriel Milito ha descubierto la receta para ganar, gustar y enamorar. Los susurros ya se escuchan por las calles en forma de gritos: "Este año es el bueno".
La hermana república de Chivas hoy celebra tres victorias seguidas en tres jornadas como yo el fin de semana que lavando la ropa me encontré un billete de $100 pesos guardado, escondido en esa bolsita pequeña que tenemos en el costado derecho dentro del bolsillo. Milito, no el exgoleador del Inter sino su hermano, ilusiona al pueblo rojiblanco mientras hace olvidar las ofensas de Fernando Gago.
Dicen que ser mexicano y no ser guadalupano es una contradicción hasta biológica, frase que hoy se ha modificado: "Ser mexicano y no ser chivahermano es una contradicción". Bueno, eso es lo que están diciendo hoy en día. Así es el equipo más popular de México, la fe rojiblanca se renueva cada seis meses y por eso es importante festejar el inicio, porque nunca se sabe cómo se va a terminar.
La discusión es enorme, y te lo digo con todo respeto. Hoy pelean de tú a tú en los grupos de whatsapp, la constante entre "el Tacita" y "el Feyo", el primero fiel apóstol del Rebaño, el segundo crítico azulcrema feroz, siempre recuerda que el ruido en Coapa deriva de los tres campeonatos consecutivos, no de tres victorias al hilo. Bueno, sobre esto versa la discusión de estos dos filósofos del balón.
En Coapa piden más vino, no para celebrar, sólo para pasar el rato, porque las copas les sobran, dicen. El intercambio de percepciones es brutal, pero al mismo tiempo tiene su mística: Chivas festeja tres partidos ganados en tres jornadas como quien cumple sus sueños tras una vida de lucha y esfuerzo; América habla de sus títulos como quien terminó por cumplir su agenda.
A veces parece que hablar de Chivas y América es como hablar de Morena y el PRI: Uno vive de la esperanza, el otro de la estadística. No sé quién sea quién, pero dicen por ahí que unos celebran promesas, otros resultados y no hablo de futbol, unos brindan al arrancar el camino, otros al final del mismo, cada quién. Tres partidos no dan un campeonato, pero ah cómo dan de qué hablar.
P.D. El futbol mexicano siempre tendrá espacio para celebrar el hermoso derecho a volver a creer.
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