Tú, siempre tú. Para el que no te conoce eres frío, eres engreído: "rico, guapo y buen jugador", aunque no veo fallas en esa lógica desde una perspectiva netamente objetiva. Es fácil para el que está sentado en su sofá comiendo papas, tomando coca cola, viendo el celular y medio volteando a la tele decir que no eres el mejor de todos. ¿Pero qué sabe él de ti? ¿por qué habla así de ti?

Fácil. Hoy te vemos en mansiones lujosas, lo mismo en Arabia que en Portugal, Italia, Inglaterra o España. Qué decir de tus carros, qué digo carros, tus supercarros porque no son de lujo simplemente ni es uno, sino toda una colección de ellos. ¿Y tus outfits carísimos? Bueno, bien sé que eres un amante de la moda y siempre te gusta vestir bien, incluso después de cualquier juego.

Pero, no, no es fácil. No te pregunto a ti, sino a mi estimado lector: ¿Qué hacías a los 17 años? Y me podría ir más abajo, pero también más arriba. ¿Las pintas en la prepa?, ¿El alcohol desmedido en las primeras fiestas?, ¿cigarro?, ¿drogas?, ¿mujeres? La adolescencia es una etapa complicada, para algunos más que para otros y hasta rebelde sin causa, pero no lo fue para ti... hasta cierto punto.

No me lo digas, sólo recuérdalo, querido lector. Pero tú no, tú eres diferente, desde los 12 años te diste cuenta que tu talento te llevaba a jugar en otra categoría, pero también que tu físico no te acompañaba con chicos más desarrollados. Tenías que brincar al gym del equipo en la madrugada para hacer ejercicio y poder competir en ese aspecto también. Sin contar que te fuiste a esa edad de casa.

No puedo creer cómo un niño se va de casa a la gran Lisboa para vivir solo. Apenas un cuarto pequeño que compartías con otro chico, tratar de alimentarte lo mejor posible, dedicarte al futbol, soñar, soñar y soñar. ¿Refresco?, ¿pizza?, ¿videojuegos? No, nada de eso te permitiste, de alcohol ni hablar ya que sabes del mal que hace. Maduraste siendo un niño y ni tiempo hubo para la escuela.

Desveladas, no porque quisieras sino porque te propusiste ser el mejor del mundo y había que trabajar a doble y triple sesión si era necesario. ¿Mejor amigo? El balón, siempre contigo, siempre haciendo jueguitos, siempre pegándole contra la pared para dominar las dos piernas. Con el objetivo puesto en ser el número uno. Por eso debutaste a los 17 años, pero qué va a saber de disciplina el que no puede dejar de beber una cerveza por voluntad propia un fin de semana.

Te fuiste rápido a Inglaterra, no estudiaste, pero hablas inglés y castellano a la perfección, me parece que un poco de italiano también. En fin, el resto es historia. Hoy tienes 41 años y tu físico impresiona, tu juego enamora y tu mentalidad motiva, eres un ejemplo. No te convertiste en el número uno, sino en una leyenda, en un jugador de esos que graban su nombre en la historia y quedan para la eternidad, por los siglos de los siglos. Hoy no te quiero solo felicitar por tu cumpleaños, simplemente: ¡Gracias, Bicho!

P.D. Lo siento mucho por aquellos que en lugar de disfrutarte se perdieron de tu magia. Escríbeme en:

@raulgarrido_o.

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