En el marco de los trabajos del Plan Oriente, el 11 de octubre, la Gobernadora Delfina Gómez y la Presidenta Claudia Sheinbaum entregaron la obra "Sendero Seguro Pichardo Pagaza" en el municipio de Ecatepec.
Esta obra consiste en la recuperación de 1.6 kilómetros de camellón con mil 220 luminarias, 6 mil 270 plantas ornamentales y 4 mil 555 árboles, de acuerdo con el boletín de prensa del gobierno del Estado de México.
La relevancia de este tipo de obras va más allá de su inauguración; su alcance debe leerse en términos de la recuperación del espacio público y su relación con la seguridad ciudadana, así como la necesidad de que los gobiernos inviertan en infraestructura urbana para el bienestar cotidiano.
Una calle que pueda ser transitada con confianza a cualquier hora del día por una persona sin importar su género o si va sola o acompañada tiene una incidencia directa en la calidad de vida y en cómo percibe la seguridad de su colonia o su municipio. En contraste, una luminaria que no funciona o una banqueta es intransitable pueden parecer problemas menores que tienen un efecto magnificador en cómo medimos la efectividad de nuestros gobiernos para resolver problemas.
Cabe decir que el recién inaugurado Sendero Seguro Pichardo Pagaza en Ecatepec es parte de la meta de los 300 kilómetros de calles comprometidos para 2026, con una inversión de 900 millones de pesos, a lo largo de los diez municipios que integran el Plan Oriente: Chalco, Chicoloapan, Chimalhuacán, Ecatepec, Ixtapaluca, La Paz, Nezahualcóyotl, Texcoco, Tlalnepantla y Valle de Chalco.
Esta política pública de Senderos Seguros atiende al reconocimiento de que los problemas urbanos son el resultado de años de omisiones por parte del gobierno y que se requiere una visión integral para resolverlos.
Así, recuperar una calle es el primer paso de una intervención gubernamental más amplia, que puede continuar con acciones para atender la falta de iluminación o la falta de servicios públicos, o bien recuperar un parque público.
La política de Senderos Seguros va más allá de tener caminos iluminados: su alcance tiene que ver con el tema de seguridad. Hoy sabemos que este tema va más allá de policías, patrullas o persecución de delitos. Estos elementos son indispensables, pero no bastan para que la gente se sienta segura. En un enfoque más amplio, el entorno urbano también influye en la percepción de seguridad y complementa lo que muestran las estadísticas delictivas.
Otra dimensión que destaca de este proyecto es la participación coordinada entre los gobiernos federal, estatal y municipal. Como lo revela Senderos Seguros, el enfoque debe ser coordinación entre los ámbitos de gobierno porque las respuestas más eficientes a los problemas estructurales que padece el oriente del Estado de México demandan involucrar competencias, presupuestos y capacidades administrativas diferentes.
En esta coordinación gubernamental, la participación vecinal es igualmente importante, tanto para reportar situaciones de riesgo o luminarias en mal estado como en el cuidado de las áreas peatonales y la conservación de las áreas verdes. Los Senderos Seguros no son solo una tarea gubernamental, sino que también deben formar parte del cuidado comunitario.
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