La operación militar para capturar a Nicolás Maduro el 3 de enero es la primera expresión del llamado “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe, que ha tomado por sorpresa, en mayor o menor medida, a la comunidad internacional por las amplias repercusiones que tiene para la cooperación y estabilidad global.

Los hechos ocurridos en Venezuela han motivado una respuesta de alerta por parte de diversos países ante lo que se considera una violación de la soberanía del país caribeño y de principios básicos del derecho internacional. Brasil, Chile, Colombia, España, México y Uruguay firmaron un comunicado conjunto en el que rechazaron la intervención estadounidense ante lo que constituye una flagrante violación a la integridad territorial de los Estados; en tanto que la ONU exigió respeto total a la soberanía y autonomía de la población.

Al paso de los días es más que evidente que este episodio pone en tensión principios fundamentales del derecho internacional, que siguen siendo esenciales para sostener cierto nivel de estabilidad luego de las dos guerras mundiales del siglo pasado. Y a pesar de que hoy esas instituciones multilaterales parecen superadas para el nuevo orden mundial, lo cierto es que los principios sobre soberanía, autonomía y autodeterminación de los pueblos se renuevan de contenido y demuestran su relevancia para el debate actual.

La soberanía nacional, entendida como la capacidad de los Estados para tomar decisiones dentro de sus fronteras sin injerencias externas, es un principio fundamental del derecho internacional consagrado en la Carta de las Naciones Unidas.

La intervención militar en Venezuela sin mandato de la ONU, incluso sin el conocimiento del Congreso de los Estados Unidos, y con una amplia condena internacional, supone un serio desafío al marco internacional. Lo más peligroso es que si se normalizan este tipo de intervenciones con argumentos estratégicos o pragmáticos, se abre la puerta para que no solamente Estados Unidos sino otros países adopten medidas similares contra otros Estados.

Ante este contexto, Morena en el Estado de México convocó el 11 de enero, a su militancia y a la ciudadanía en general, a una jornada simultánea de participación y formación política en distintos puntos del estado, bajo el eje discursivo de la defensa de la soberanía nacional.

El objetivo principal fue respaldar la posición de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ante esta compleja coyuntura para México, así como manifestar el rechazo a la intervención estadounidense en Venezuela, calificándola como una “grave agresión en contra del pueblo hermano”.

Jilotepec, Tultepec, Atlacomulco, Nicolás Romero, Teotihuacán, Coacalco de Berriozábal, Cuautitlán Izcalli, Tultitlán, Villa Victoria, Ecatepec y Texcoco fueron los municipios donde se realizaron estas jornadas, en plazas públicas, explanadas municipales y espacios comunitarios, con la participación de representantes populares.

Abrir estos espacios para que la ciudadanía manifieste su descontento resulta relevante ante momentos de desconcierto y también de desinformación. Luego de la captura de Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump expresó nuevamente la necesidad de actuar en contra de los cárteles en México. Y aunque hay argumentos sólidos para descartar una invasión militar en territorio mexicano, es importante que la ciudadanía pueda informarse y expresar su opinión en este momento en el que la defensa de la soberanía nacional adquiere una relevancia total.

En suma, la defensa de la autonomía, la independencia y la soberanía toman un papel central en la discusión pública, en un mundo donde la reactivación de los neocolonialismos exhibe la vigencia de tales principios.

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