La sensación de vulnerabilidad al caminar a solas por las calles, permanecer en espacios públicos o utilizar cajeros automáticos puede ser un factor determinante a la hora de evaluar las condiciones de seguridad pública.
Lo anterior lo confirman instrumentos como la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, mejor conocida como la ENSU, a cargo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), cuyos antecedentes se remontan a 1988, con el levantamiento de la Primera Encuesta sobre Incidencia Delictiva en el Distrito Federal y Estado de México.
Conforme se ha refinado la comprensión teórica y empírica de la seguridad pública se ha ido refinando, también lo ha hecho la forma de medir este fenómeno. Como lo explica INEGI, la medición de seguridad pública y la percepción sobre seguridad pública deben diferenciarse, pues mientras la primera refiere al servicio prestado por cualquiera de las instituciones que tienen a su cargo esa función, la segunda se entiende como la “sensación de vulnerabilidad personal ante la violencia”.
De este modo, factores ambientales como la presencia de comportamientos antisociales en los espacios públicos, el consumo de alcohol en la calle o la experiencia personal de haber sido víctima directa o indirecta de algún delito, son aspectos clave para medir la percepción de inseguridad.
El rigor metodológico que respalda a la ENSU la convierte en una herramienta fundamental para que gobiernos y ciudadanía puedan conocer la realidad de la seguridad en su ciudad.
Este preámbulo es importante para hablar acerca de los recientes resultados de la ENSU que corresponden al segundo trimestre de 2026, los cuales arrojan información valiosa sobre la percepción de la seguridad pública de la población mayor a 18 años y más residente en 91 áreas urbanas distribuidas en el territorio nacional.
En el Estado de México, el reporte incluye ocho áreas urbanas: Toluca, Ecatepec, Ciudad Nezahualcóyotl, Naucalpan de Juárez, Tlalnepantla de Baz, Atizapán de Zaragoza, Chimalhuacán y Cuautitlán Izcalli.
Entre los resultados más relevantes para el Estado de México destacan las disminuciones estadísticamente significativas de la percepción de inseguridad de marzo a junio de 2026 en las áreas urbanas de Ecatepec, Nezahualcóyotl, Naucalpan, Atizapán y Cuautitlán Izcalli.
Cabe destacar el caso de Nezahualcóyotl, que fue una de las tres áreas urbanas del país con mayor reducción significativa, al pasar de 55.5 a 41.3 por ciento. Este municipio junto con Atizapán, con 45.5 por ciento de percepción de inseguridad, se ubicaron por debajo del promedio nacional de 59.8 por ciento.
La comparación anual de resultados brinda una perspectiva útil. Si consideramos los resultados de la ENSU en junio de 2026 con respecto a 2025, identificamos que cuatro ciudades mexiquenses registraron disminuciones anuales estadísticamente significativas: Toluca, Ecatepec, Nezahualcóyotl y Naucalpan de Juárez.
De nueva cuenta, desde una perspectiva anual, Nezahualcóyotl presentó la mayor reducción de percepción de inseguridad de las ocho ciudades del Estado de México, al pasar de 64.9 a 41.3 por ciento, una reducción de 23.6 puntos porcentuales.
En el rubro de conflictos o enfrentamientos (de manera directa con familiares, personas vecinas, compañeros de trabajo o escuela, personal de establecimientos o autoridades de gobierno), destaca que, de las ciudades mexiquenses consideradas por la ENSU, Ecatepec mostró un incremento estadísticamente significativo del primer trimestre al segundo trimestre de este año. En contraste, Toluca fue la única área urbana que mostró una disminución estadísticamente significativa en ese periodo.
Las experiencias de victimización de los hogares por robo, extorsión o fraude representan un apartado en el que se debe poner particular atención: siete áreas mexiquenses superaron el promedio nacional, además de que Chimalhuacán y Naucalpan de Juárez se ubicaron entre los tres porcentajes más altos del país.
La ENSU no solo mide la incidencia delictiva percibida, sino también el impacto de esta en la calidad de vida y la confianza ciudadana en las instituciones. Es por ello que los resultados brindados en el segundo trimestre de 2026 (y a lo largo del tiempo) constituyen información socialmente valiosa y un instrumento de apoyo para la toma de decisiones en política pública, por parte del gobierno estatal liderado por la maestra Delfina Gómez y, de manera principalísima, por parte de los gobiernos municipales a cargo de áreas urbanas densamente pobladas.
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