El mundo es espectador de cómo el presidente estadounidense, Donald Trump, inscribe un capítulo más en la historia imperialista de los Estados Unidos. La acusación formal contra Nicolás Maduro, según hemos sabido este lunes, es liderar un cartel con alianzas con organizaciones criminales como los Zetas, las FARC y el Tren de Aragua; además de posesión de armamento. En suma, creando la narrativa de “narcoterrorismo”, que en otro momento de invasión a un país extranjero fue el de “las armas de destrucción masiva”.
Delcy Rodríguez ha jurado ya ante el parlamento venezolano como nueva presidenta y, en su primera comunicación en ese carácter, reiteró lo que había dicho horas antes, un mensaje de conciliación con Estados Unidos, que abiertamente choca con la postura largamente sostenida por el chavismo. Atrás ha quedado el discurso beligerante del régimen venezolano que arrancó en 1999 con la llegada de Hugo Chávez.
Mientras tanto, Donald Trump reitera, sin tapujos, de que ellos se harán cargo del país venezolano y de querer acceso a todo lo que su gobierno pida como el sector petrolero. Sobre ello, un dato, Venezuela supera a Arabia Saudita en reservas probadas de petróleo crudo en el mundo y tiene casi siete veces las reservas de Estados Unidos, de acuerdo con información del servicio público de radio y televisión del Reino Unido, BBC.
A diferencia de los numerosos episodios de invasiones a países latinoamericanos por parte de Estados Unidos en el siglo pasado, la captura de Nicolás Maduro a través de una operación militar en Venezuela se da sin discursos envueltos de retórica disfrazada de defensa democrática o de derechos humanos.
Y así, de un plumazo, Trump desestimó a la recién galardonada con el Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, al considerar que no cuenta con el apoyo ni el respeto dentro de su país. Trump no habla de traer democracia a Venezuela sino de pragmatismo, fuerza y proteccionismo económico.
En todo caso, lo que estamos presenciado en Venezuela no es sorpresa. Venezuela habrá de leerse en el marco del llamado Corolario Trump a la Doctrina Monroe. El documento, hace poco publicado, es base de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Sin tener autorización del Congreso, la detención de Maduro era la condición necesaria para que Trump convirtiera al país caribeño en una suerte de protectorado.
Los ánimos festivos por la salida de Maduro dan pie a una creciente preocupación por el cauce que tomará esta acción militar, y que podría convertirse en un peligroso precedente para toda región de América Latina. La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido contundente en señalar las implicaciones de este hecho para el pueblo venezolano y por qué es inadmisible desde el derecho internacional, además desde los valores más básicos que nos hacen pueblos libres y soberanos.
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