El Plan Oriente del Estado de México tiene una relevancia estratégica para la presidenta Claudia Sheinbaum. Lo es por razones económicas, territoriales, políticas y de consolidación de un proyecto de Nación iniciado en 2018. La inversión anunciada por la mandataria, junto con las acciones de gobierno —en un ejercicio de coordinación con el Estado de México y la Ciudad de México, así como con algunos municipios y alcaldías— representa un ambicioso modelo de desarrollo metropolitano que amerita ser estudiado desde su complejidad.
El oriente del Estado de México es una zona densamente poblada, al concentrar el 53 % de la población estatal; incluso contiene a dos de los municipios más poblados del país: Ecatepec y Nezahualcóyotl. Otros municipios que están siendo atendidos por el Plan Oriente son Chicoloapan, Chimalhuacán, Ixtapaluca, La Paz, Chalco, Texcoco, Tlalnepantla de Baz, Valle de Chalco Solidaridad, Atenco, Naucalpan, Tezoyuca, Chiautla, Tepetlaoxtoc, Tlalmanalco, Amecameca y Atlautla.
Esta zona, geográficamente privilegiada por su cercanía con la capital y su conectividad con otros estados de México, enfrenta severos problemas sociales y urbanos que incluyen la inseguridad, la calidad y cobertura de servicios básicos, la infraestructura, el ordenamiento territorial y el impacto de la migración y el crecimiento poblacional.
Dentro del “Plan México”, el oriente del estado aparece como una región con un potencial económico de primer orden, en la que vale la pena invertir no solamente por una lógica monetaria, sino para saldar una deuda social. Los proyectos de infraestructura en marcha y proyectados para los municipios que comprenden el oriente son obras clave para la reactivación económica de esta región históricamente marginada por gobiernos estatales y federales.
Ejemplo de ello es el proyecto del Tren Ligero Texcoco–La Paz; el Trolebús Chalco–Santa Martha, que inició el servicio con nueve de las 15 estaciones; la apertura del puente de Periférico Oriente en Nezahualcóyotl; así como los trabajos del Tren Suburbano Lechería–Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Respecto a esta última obra, esta parte desde la estación de Lechería, de la Línea 1 del Tren Suburbano (Buenavista–Cuautitlán), hasta la terminal ferroviaria en el interior del AIFA. Incluye la construcción de seis estaciones intermedias, de las cuales se construirán cuatro completas y dos hasta la base de cimentación; también contempla la adecuación de diez trenes y la adaptación del taller de la Línea 1 del Tren Suburbano.
Además de infraestructura, la inversión anunciada en salud y vivienda, la rehabilitación de parques, espacios deportivos y culturales, así como la renovación de unidades de transporte público, representan un esfuerzo integral para combatir desigualdades estructurales en municipios donde se privilegiaron fines electorales y ganancias privadas, a costa de un desarrollo urbano acelerado, descontrolado y empobrecedor.
Lo que se juega en el oriente del Estado de México no es solo una política pública o las elecciones intermedias de 2027, sino un laboratorio de políticas metropolitanas que, de tener éxito, pueden ser replicables en otros espacios del país con problemas de complejidad similar en términos de seguridad, vivienda, movilidad y desastres naturales. Su denominador común es que su desarrollo estuvo a cargo de gobiernos que privilegiaron su dominio político-electoral a cambio de modelos de desarrollo que terminaron por pauperizar a la población y hacer insostenibles e ilegítimas, con el tiempo, esas fórmulas clientelares de gobernar.
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