En tiempos donde la verdad se disputa entre la información y la desinformación, hay dos figuras fundamentales que sostienen el equilibrio democrático: Periodistas y personas defensoras de derechos humanos, comparten una misma esencia: alzar la voz cuando otros callan.

Desde el Estado de México, el gobierno encabezado por la Maestra Delfina Gómez Álvarez ha impulsado una ruta que reconoce esta realidad. La Reforma a la Ley de Protección Integral de Periodistas y Personas Defensoras de los Derechos Humanos no solo representa un avance normativo, sino un paso hacia la dignificación de quienes, desde distintos frentes, trabajan por la verdad y la justicia.

Durante la conmemoración del 214 aniversario de El Ilustrador Nacional y el Día del Periodista Mexiquense, encabezada por Nayeli Gómez Castillo, se dejó claro que esta reforma no es unilateral: nace del diálogo directo con el gremio y con quienes defienden derechos humanos en el territorio.

Más allá de informar: defender derechos.

Las personas defensoras de derechos humanos enfrentan riesgos similares, Su labor implica acompañar a víctimas, visibilizar injusticias y cuestionar estructuras que perpetúan desigualdades.

En muchas ocasiones, su trabajo incomoda. Y es precisamente ahí donde radica su valor.

Hablar de protección integral significa reconocer que no basta con reaccionar ante una agresión. Se requiere prevenir, acompañar y garantizar condiciones dignas para ejercer su labor. Esto incluye acceso a salud, seguridad social, capacitación, apoyo psicológico y mecanismos efectivos de protección.

Defender derechos humanos también tiene un costo, y ese costo no puede seguir siendo la vida, la libertad o la tranquilidad.

Las iniciativas impulsadas contemplan acciones concretas que impactan tanto a periodistas como a personas defensoras:

• Acceso a servicios de salud a través de esquemas como IMSS-Bienestar.

• Programas de seguridad social para quienes ejercen de manera independiente.

• Incremento en las medidas de protección estatal, ampliando significativamente el número de personas beneficiarias.

• Derogación de figuras legales como el delito de ultraje, que durante años fue utilizado para silenciar la crítica y la denuncia.

Estos pasos reflejan una transformación: pasar de la omisión a la acción, del discurso a la política pública.

La deuda pendiente: proteger con perspectiva humana

Aún existen áreas de oportunidad que requieren atención urgente:

• Incorporar una perspectiva de género que atienda los riesgos diferenciados que enfrentan mujeres periodistas y defensoras.

• Garantizar que los mecanismos de protección sean accesibles, eficaces y libres de burocracia.

• Fortalecer la protección en entornos digitales, donde la violencia se ha intensificado.

Violencia Digital

• Y consolidar una cultura social que respete y valore tanto la libertad de expresión como la defensa de los derechos humanos.

Una causa compartida.

Hoy, más que nunca, la sociedad necesita una brújula ética. En un mundo saturado de información, las y los periodistas orientan. Pero son las personas defensoras de derechos humanos quienes recuerdan el rumbo: la dignidad, la justicia y la igualdad.

Ambas voces son necesarias. Ambas deben ser protegidas.

Desde la alquimia femenina, entendemos que transformar implica cuidar. Cuidar la palabra, cuidar la verdad, cuidar a quienes sostienen la esperanza de un país más justo.

Cuando se protege a quien informa y a quien defiende, no solo se fortalece la democracia…

Se protege el derecho de todas y todos a vivir con dignidad.

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