Miriam Martínez

Las mujeres y la Constitución Mexicana: una aparición silenciosa que dejó mucho ruido

Alquimia Femenina

Cuando se promulgó la Constitución Mexicana de 1917, las mujeres no estaban sentadas formalmente en el Congreso Constituyente. No votaron, no fueron diputadas constituyentes y no firmaron el documento. Durante décadas, esa ausencia fue presentada como una verdad incuestionable. Sin embargo, la historia completa es otra: las mujeres sí estuvieron, el Estado aún no estaba listo para reconocerlas.

Desde el periodo revolucionario, las mujeres participaron activamente en la transformación del país. Fueron enfermeras, mensajeras, periodistas, maestras y organizadoras políticas. Mujeres como Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto y muchas otras impulsaron ideas fundamentales para la igualdad, el derecho a la educación, la participación política y autonomía de las mujeres. Aunque sus propuestas no fueron incorporadas en 1917, sembraron la semilla de lo que vendría después.

La Constitución de 1917 fue progresista para su época en derechos sociales, pero profundamente excluyente en términos de género. No reconoció a las mujeres como ciudadanas con derechos políticos plenos. Hubo que esperar hasta 1953 para que se reconociera constitucionalmente el derecho de las mujeres a votar y ser electas. Más tarde, gracias a la lucha feminista, se incorporaron principios clave como la igualdad ante la ley, la prohibición de la discriminación y recientemente la paridad en la participación política.

Newsletter
Recibe en tu correo las noticias más destacadas para viajar, trabajar y vivir en EU

La participación de las mujeres en la historia constitucional de México no fue inmediata, pero fue constante. Cada reforma que amplió derechos fue resultado de organización, protesta, incidencia y resistencia.

La Constitución no cambió sola: la cambiaron las mujeres que exigieron ser reconocidas como sujetas de derechos.

Hoy, conmemoramos el Día de la Constitución Mexicana, es imprescindible nombrar esta historia incompleta. Reconocer que las mujeres no fuimos invitadas al inicio, pero nos abrimos paso. Que el texto constitucional es hoy más justo porque hubo mujeres que se atrevieron a desafiarlo.

La Carta Magna también nos pertenece porque la hemos transformado. Con memoria, lucha y certeza; los derechos que hoy existen son conquistas, no concesiones.

Síguenos en nuestras redes sociales:

Instagram: , Facebook: y X:

Te recomendamos