Miriam Martínez

La lactancia: el primer acto de amor

Alquimia Femenina

Hay un momento en la vida de una mujer que pocas veces se cuenta como realmente es.

Ese momento en el que tiene a su bebé en brazos y descubre que, además de sostener una vida, también está aprendiendo a sostenerse a sí misma.

La lactancia materna puede ser uno de los primeros actos de amor entre una madre y su bebé. Pero también puede convertirse en una etapa llena de dudas, cansancio, dolor, miedo y, muchas veces, culpa.

Newsletter
Recibe en tu correo las noticias más destacadas para viajar, trabajar y vivir en EU

Por eso quiero hablarte a ti, mamá.

A la que está amamantando.

A la que está intentando hacerlo.

A la que tuvo dificultades.

Y también a la que no pudo.

Porque ninguna de ustedes vale menos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan iniciar la lactancia durante la primera hora después del nacimiento, mantenerla de manera exclusiva durante los primeros seis meses y continuarla, junto con alimentación complementaria adecuada, hasta los dos años o más, si madre y bebé así lo desean.

Y los datos nos dicen algo importante: todavía menos de la mitad de los bebés menores de seis meses reciben lactancia materna exclusiva en el mundo. La OMS estima que una lactancia óptima podría ayudar a salvar la vida de más de 820 mil niños menores de cinco años cada año.

Pero detrás de cada estadística existe una mujer.

Una mujer que quizá está despierta a las tres de la mañana preguntándose si su bebé está comiendo suficiente.

Una mujer con dolor.

Una mujer que escucha diez consejos diferentes de diez personas distintas.

Una mujer que regresa al trabajo y no sabe cómo continuar. Una mujer que tiene miedo de no poder.

Por eso fortalecer la lactancia no significa solamente decirle a una madre: "Dale pecho".

Significa acompañarla.

Significa tener profesionales de la salud actualizados, pediatras que comprendan la lactancia, asesoras capacitadas, personal médico que no dé consejos basados en mitos y comunidades donde una madre pueda preguntar sin sentirse juzgada.

Significa crear círculos de empatía, donde una mujer pueda sentarse junto a otras mujeres y decir: "Estoy cansada", "me duele", "tengo miedo", "no sé si puedo", y encontrar escucha en lugar de críticas.

Porque la lactancia también necesita una red.

La propia OMS señala que el apoyo comunitario, los grupos de madres y el acompañamiento especializado forman parte de las estrategias que pueden mejorar las prácticas de lactancia.

Y por eso existe la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 al 7 de agosto con el respaldo de la OMS, UNICEF, ministerios de salud y organizaciones de la sociedad civil. En 2026, el lema es "Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona", haciendo énfasis precisamente en fortalecer las redes, políticas y estrategias que han demostrado ayudar a las madres.

Pero quiero decir algo que también necesitamos repetir.

La lactancia no debe convertirse en otra forma de medir a las mujeres.

Si pudiste amamantar seis meses, un año, dos años o más: eres una buena madre. Si amamantaste unos días y después no pudiste: eres una buena madre.

Si por razones médicas, personales, laborales o por circunstancias que escaparon de tus manos tu bebé recibió fórmula: también eres una buena madre.

No hay una cantidad de leche capaz de medir cuánto amas a un hijo.

No permitamos que un discurso que busca proteger la lactancia termine lastimando a las mujeres. Promover la lactancia es defender información, acompañamiento, derechos laborales, atención sanitaria de calidad y redes de apoyo. No es fabricar culpa.

Así que, mamá, si hoy estás intentando amamantar y tienes miedo, busca ayuda.

Habla con una pediatra actualizada. Busca una asesora de lactancia capacitada. Acércate a un círculo de madres. Pregunta. Infórmate. No tengas miedo de pedir una segunda opinión.

Y si no pudiste hacerlo como imaginabas, abraza también a esa mujer que fuiste.

Porque quizá tu bebé no recuerde cuántos meses tomó leche materna.

Pero sí crecerá sintiendo algo mucho más grande: que fue amado.

Y ese también es un acto de amor.

La lactancia puede ser el primero.

Pero nunca será el único.

Síguenos en nuestras redes sociales:

Instagram: , Facebook: y X:

Te recomendamos