Miriam Martínez

El Amor enamora a la economía

Alquimia femenina

Cada 14 de febrero no sólo florecen las emociones, también florece la economía. El Día del Amor y la Amistad se ha convertido en una fecha donde el corazón y el emprendimiento laten al mismo ritmo, generando una derrama económica que impulsa sueños, negocios y oportunidades en todo México.

Esta tradición tiene su origen en San Valentín, símbolo del amor y unión. Con el paso del tiempo, la celebración evolucionó hasta convertirse en un motor económico global. Hoy, no solo se expresa con palabras, también se construye desde el emprendimiento, creatividad y trabajo.

En México, el impacto económico de esta fecha es profundo. La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo estima que el 14 de febrero genera alrededor de 36 mil 200 millones de pesos en derrama económica nacional, impulsados principalmente por el consumo en regalos, experiencias, flores y gastronomía.

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En el Estado de México, la Cámara Nacional de Comercio proyecta una derrama cercana a 4 mil millones de pesos, de los cuales 560 millones corresponden al Valle de Toluca, distribuidos en florerías, restaurantes, dulcerías, hoteles, joyerías, cafeterías, artesanos y comercio local.

Los restaurantes viven uno de sus momentos más activos del año, con incrementos estimados de 10 a 18 por ciento en ventas, confirmando que el amor también se celebra alrededor de la mesa.

El sector floral es otro gran protagonista: las ventas de flores aumentan aproximadamente 10% durante esta fecha, reflejando el poder simbólico.

Pero más allá de las cifras, el 14 de febrero mueve algo más profundo: mueve sueños. Activa cadenas productivas, fortalece economías locales, genera empleos temporales y abre oportunidades para miles de emprendedoras y emprendedores. Los bazares, en particular, se convierten en espacios donde el amor toma forma de talento, creatividad y autonomía económica.

Desde la mirada de la Alquimia Femenina, emprender también es un acto de amor: amor propio, amor por nuestras ideas, por nuestra libertad y por la posibilidad de construir prosperidad.

Celebremos el amor, pero también la valentía de emprender. Porque cuando el corazón guía al propósito, la economía florece. Sí, las mujeres emprenden con pasión, no solo enamoran el mercado... enamoran a la economía.

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