Tres encuestas, siete meses y una tendencia que rompe con la inercia de los últimos años. Es el análisis de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), considerando las mediciones de diciembre de 2025, marzo y julio de 2026, que muestran que los ocho municipios mexiquenses evaluados redujeron la percepción de inseguridad. La noticia es alentadora, aunque las diferencias entre uno y otros revelan que no todos avanzan con la misma velocidad ni parten del mismo punto.
El mayor cambio lo protagoniza Nezahualcóyotl, que disminuyó 20.6 puntos porcentuales la percepción de inseguridad, al pasar de 61.9 a 41.3 por ciento. No sólo registra la mejor evolución entre los municipios mexiquenses, sino que se coloca muy por debajo de la media nacional, ubicada en 59.8 por ciento, confirmando una tendencia que lo ha mantenido durante años como una de las ciudades con mejor percepción de seguridad en el Valle de México.
Detrás aparecen Tlalnepantla (-10,7), Toluca (-9,7), Ecatepec (-9,3), Naucalpan (-8,7), Cuautitlán Izcalli (-7,8), Atizapán de Zaragoza (-6,2) y, finalmente, Chimalhuacán (-5,4).
Cada caso cuenta una historia distinta. Toluca muestra una mejoría constante; Naucalpan y Atizapán corrigieron un inicio de año adverso con fuertes avances entre marzo y julio; mientras Tlalnepantla consolidó gran parte de su recuperación desde el primer trimestre.
El caso más significativo es, quizá, Ecatepec. Durante años fue un habitual del grupo de las diez ciudades con mayor percepción de inseguridad del país. Hoy, aunque el 78.7 por ciento de sus habitantes aún considera inseguro vivir ahí, la reducción acumulada de 9.3 puntos le permitió abandonar ese listado, una señal de que comienza a modificar una imagen construida durante décadas, incluso dentro del imaginario nacional.
En contraste, Chimalhuacán parece avanzar con el freno puesto. Su reducción de apenas 5.4 puntos es la menor entre los municipios mexiquenses y resulta insuficiente para abandonar el grupo de las ciudades con peor percepción del país. Ocho de cada diez habitantes siguen sintiéndose inseguros en esa localidad, un indicador que refleja que la percepción ciudadana continúa rezagada.
Y es que la seguridad pública tiene una particularidad: las estadísticas pueden cambiar de un trimestre a otro; La confianza ciudadana nº Para modificarla hacen falta resultados consistentes, calles recuperadas, transporte seguro y una sensación cotidiana de normalidad. Por eso la ENSU suele ser más exigente que cualquier informe gubernamental.
La buena noticia es que, por primera vez en mucho tiempo, todos los municipios mexiquenses caminaron en la misma dirección. Sin triunfalismos. La mala es que todavía están lejos del destino.
La interrogante ahora será si estos avances logran consolidarse en la segunda mitad del año o si se trata únicamente de un repunte coyuntural. Porque reducir el miedo es un avance; conseguir que deje de formar parte de la vida diaria es el verdadero desafío.
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