El Estado de México inicia un año que, sin campañas electorales abiertas, ya tiene la intensidad de una contienda. Este 2026 se perfila como el año donde se pondrá a prueba la capacidad del gobierno para transformar políticas públicas en realidades, mientras la oposición busca recomponerse antes de la gran cita de 2027.

En el corazón de esta encrucijada está el efectivo ejercicio del presupuesto estatal histórico de 410 mil millones de pesos -más de 21 mil millones superior a lo ejercido en 2025-, que, sin crear impuestos ni endeudarse, apunta a reforzar seguridad, infraestructura y programas sociales. La política financiera tiene la presión de demostrar que los recursos asignados a esos rubros, en especial en el oriente del estado, generan impactos reales. No bastará anunciar obras; habrá que terminarlas y hacerlas funcionales en un entorno de recursos limitados y alta demanda social.

Pero la perspectiva económica va más allá del presupuesto: el entorno nacional y global no ofrece márgenes amplios de maniobra. El crecimiento económico de México se proyecta moderado. En este contexto, sostener inversión pública, atraer capital y generar empleos formales será determinante para el ánimo social en el Edomex.

La seguridad pública, tradicional talón de Aquiles de la entidad, se mantiene en el centro del debate, a pesar de la reducción de los índices reportados por el gobierno. El Congreso prevé un periodo extraordinario en enero para aprobar reformas legales en la materia, un signo de que la agenda legislativa prioriza lo que para muchos es una preocupación cotidiana. Esto no garantiza por sí solo un cambio, pero constituye un punto de partida para responder a la percepción ciudadana de inseguridad que aún prevalece.

En el plano político, se definirán liderazgos y alineamientos. El reto interno para Morena será administrar sus tensiones sin fracturas visibles. La oposición, en cambio, juega a la supervivencia estratégica. El PAN buscará expandirse desde sus bastiones; el PRI sigue sin narrativa clara; Movimiento Ciudadano apuesta a la visibilidad; y el PRD lucha por no desaparecer. Su apuesta real estará en lo municipal, donde se empezará a disputar el terreno político de 2027. Los municipios siguen siendo laboratorio y campo de batalla simultáneamente. La gestión local será clave para definir el ánimo ciudadano.

En 2026, el Edomex no sólo administra recursos, obras y seguridad: debe reconstruir relatos de confianza. No se trata de sostener una narrativa de estabilidad, sino de producir resultados tangibles en la percepción social. Gobernabilidad, economía, orden público, finanzas sanas y proximidad con las comunidades serán las dimensiones donde se escriba la primera página de la próxima elección.

Pero, en el fondo, el mayor reto del Edomex no es electoral, sino de credibilidad. La ciudadanía evaluará si la alternancia significó algo más que un cambio de siglas. Porque cuando arranque la contienda de 2027, la pregunta no será quién promete más, sino quién llegó con resultados.

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