En la música, al baile desenfrenado en conciertos de rock, punk o metal se le llama mosh, y también se le conoce como slam, en especial cuando se trata de ska. Hasta los fifís le entran a "La Carencia" y "La Dosis Perfecta", de Panteón Rococó, o al "Gimme tha Power", de Molotov, y hasta "El Son del Dolor", de la Cuca"... y en política, las elecciones en Coahuila han marcado las primeras notas del slam rumbo a 2027.

Después del aplastante triunfo del PRI, seguramente hay quienes ya pusieron sus barbas a remojar. Coahuila envió un mensaje que resonó más allá del norte: cuando existe estructura territorial, narrativa clara y operación política, Morena puede perder.

Sin embargo, el escenario mexiquense es muy distinto. Morena gobierna la entidad, controla la mayoría de los municipios estratégicos y cuenta con dos activos que ningún otro partido posee: la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Delfina Gómez, cuyos niveles de aprobación siguen siendo determinantes para el ánimo electoral.

El verdadero campo de batalla será la Zona Oriente. El Plan Integral impulsado en esa región representa la apuesta más ambiciosa de inversión pública en décadas para municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chalco, Valle de Chalco o Chimalhuacán. Si las obras de agua, movilidad y servicios logran traducirse en percepción ciudadana, Morena llegará fortalecido a 2027. Si no, la oposición -que parece dormida- tendrá argumentos para cuestionar la eficacia gubernamental.

Mientras tanto, el PRI busca reconstruirse, sin una narrativa clara, que a veces imita el veneno discursivo que le propinó Morena, pero que en él parece jarabe. Pero la elección coahuilense le devolvió oxígeno y la posibilidad de recordar que aún sabe ganar elecciones. El PAN mantiene a Enrique Vargas como la única figura de peso y de alcance estatal; No cometer errores debe ser su mantra.

Sin embargo, el escándalo del presidente municipal de Metepec recordó que los errores de los gobiernos locales pueden escalar a nivel estatal o federal, en una era dominada por redes sociales y percepción pública. Quiso meter paz, y sacó más.

El PRD sigue en terapia intensiva, levantando la patita para que vean que sigue ahí. Tratando de fortalecerse desde sus últimos espacios como fuerza relevante.

En ese vacío emergen otros jugadores. El Partido Verde, encabezado por Pepe Couttolenc, ha intensificado su presencia territorial y sus más recientes apariciones junto al diputado federal y exgobernador Eruviel Ávila no son algo menor. El Verde sabe que puede convertirse en protagonista de múltiples contiendas municipales.

El PT está librando sus propias batallas. Se sacude la entraña entendiendo que la alianza oficialista no necesariamente garantiza candidaturas para todos los grupos políticos.

Pero la elección mexiquense no se decidirá únicamente por ideologías. Seguridad, agua, crecimiento económico y calidad de vida son temas centrales. Incluso el Mundial podría influir en el humor social. Un buen desempeño de México y una economía estable suelen generar optimismo colectivo. Pero una combinación de malos resultados en la cancha, violencia y desaceleración económica produciría lo contrario.

Falta un año. Pero si le ponemos música, el baile de 2027 ya comenzó.

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