En Ecatepec por fin se rompió la lógica del negocio del agua y la crisis de desabasto. Durante años la política fue simple y perversa. Cerrar las llaves. Dejar que la red se pudriera. No perforar un pozo. No hay rehabilitar otro. La inversión fue nula porque la decisión estaba tomada. El agua no llegaría por tubería sino por pipa. Y la pipa se cobraba.
Esa fue la herencia de Fernando Vilchis, ahora Senador por el Partido Verde -y se ve lejano el día en que responda por ese desastre- tres años de desabasto brutal, provocado y administrado.
Mientras colonias enteras llevaban meses y hasta años sin una gota, florecían contratos millonarios por renta de pipas. Hasta 40 millones por facturas que aún se deben. Organizaciones y empresas vendiendo lo que por derecho corresponde a la gente. Un modelo que generó sed para vender agua. Impune hasta hoy, sin consecuencia legal ni política.
Frente a eso, lo que ha hecho la presidenta municipal Azucena Cisneros es una ruptura histórica. De una administración que lucraba con la escasez a otra que invierte donde no se ve pero donde más importa. Bajo tierra.
Los datos son contundentes y no admiten matiz. Más de mil 700 millones de pesos invertidos en agua por red. Cifra nunca vista en Ecatepec. Desde el 1 de enero de 2025 no se ha rentado una sola pipa. Ni una. Se acabó el negocio y la extorsión.
Se rehabilitaron más de 70 pozos en apenas siete meses. Veinticuatro arrancaron el mismo día de la toma de posesión, fuera incluso del Plan Oriente, por instrucción directa de la alcaldesa. Y a la par, cuadrillas de Sapase haciendo lo que nadie quiso hacer en años.
El resultado es medible. Se recibió un municipio con 70 por ciento de irregularidad y sin agua por red. Hoy la ecuación se invirtió. 70 por ciento de familias ya reciben agua por tubería y solo queda 30 por ciento por regularizar, meta que esta administración va a cumplir.
Y es que el problema es colosal. Ecatepec tiene 22 mil calles y 60 por ciento con drenaje colapsado. Redes que jamás se cambiaron. Colonias como La Popular, Jardines de San Gabriel o Granjas Valle de Guadalupe con fugas de décadas. Solo en Granjas se hicieron 120 cambios de drenaje y red de agua. Obra invisible, por eso nunca interesó. No luce, no lleva listón, pero le cambia la vida a la gente.
La presidenta ha entendido que gobernar Ecatepec no es pavimentar para la foto, sino meterse al lodo. Con una población de un millón 640 mil habitantes, garantizar agua de calidad por red es una hazaña de gestión y voluntad política. Los casos de contaminación son aislados, una calle donde se cruza drenaje roto con tubería vieja, no el sistema. El grueso del agua que hoy llega es limpia y constante.
No es milagro. Es decisión política. Es dejar de ver el agua como mercancía y volverla derecho humano. Y es prueba contundente de que cuando se quiere se puede, aunque se reciba todo devastado, quebrado y saqueado por años de abandono calculado y corrupción profunda total.
La última trinchera
El clima político estatal está por cambiar y con él, el mapa electoral para el proceso que está en ciernes.
Las decisiones tomadas ayer en el senado en cuanto a la presidencia de la mesa directiva de la Cámara de Senadores, tendrán un impacto político que aún no podemos medir con claridad.
Lo cierto es que el grupo de Higinio Martínez tendrá gran influencia en los tiempos venideros. Veremos.
Síguenos en nuestras redes sociales:
Instagram: @eluniversaledomex, Facebook: El Universal Edomex y X: @Univ_Edomex