Martha González

Cumplir antes que aspirar

Desde la trinchera

La sucesión de 2027 ya comenzó a filtrarse en los pasillos del poder mexiquense, aunque todavía falte mucho para llegar a las urnas. Y precisamente por eso el mensaje de Delfina Gómez durante su tercer informe de gobierno adquiere especial relevancia: no es tiempo de funcionarios distraídos en candidaturas, de grupos políticos repartiendo posiciones ni de servidores públicos utilizando el cargo como trampolín electoral. Es tiempo de gobernar.

La gobernadora pidió unidad y, sobre todo, concentración en las responsabilidades actuales. Su planteamiento fue directo: quien tenga una aspiración electoral deberá asumirla sin descuidar su encargo y, llegado el momento, separarse del puesto.

Parece una obviedad, pero en política casi nunca lo es. La historia demuestra que cuando las sucesiones se adelantan, los gobiernos comienzan a dividirse entre quienes trabajan para la administración y quienes empiezan a trabajar para su futuro político.

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Y es que el Estado de México no es cualquier escenario. En 2027 estarán en disputa los 125 ayuntamientos y 75 diputaciones locales, más las diputaciones federales. Morena y sus aliados parten de una posición territorial dominante, pero conservarla exigirá algo más que estructura partidista.

Necesitarán gobiernos capaces de mostrar resultados y una operación política que no se fracture por la pelea anticipada de las candidaturas.

Ahí cobra importancia el balance presentado por Delfina Gómez. Su administración reportó que casi 1.9 millones de mexiquenses salieron de la pobreza entre 2022 y 2024, incluidos 375 mil que dejaron la pobreza extrema. También destacó una inversión superior a 110 mil millones de pesos para el Plan Integral de la Zona Oriente, con impacto en más de 10 millones de habitantes.

Son cifras que pesan, aunque no borran los pendientes que siguen golpeando la vida cotidiana: seguridad, pavimentación, movilidad, agua, infraestructura y servicios públicos.

La visita de Claudia Sheinbaum a Toluca añadió otra capa a este escenario. El respaldo presidencial y la presencia de buena parte de la clase política mexiquense mostraron la relevancia que tiene el estado para el proyecto de transformación, pero también dejaron claro que el reloj electoral ya corre.

Los movimientos internos, las mediciones y los posicionamientos comienzan a adquirir significado.

Por eso el llamado de Delfina Gómez debe medirse en los hechos. Si alguien quiere competir, que lo diga. Si alguien pretende encabezar un proyecto político, que asuma el costo de hacerlo sin utilizar recursos, funciones o estructuras públicas para adelantarse. Y si la gobernadora reclama unidad, deberá garantizar que las reglas sean iguales para todos, incluso para quienes hoy ocupan posiciones de poder.

Porque un gobierno no puede convertirse en sala de espera para la próxima candidatura. En el Estado de México hay 18 millones de personas que no pueden esperar a que termine la disputa interna para recibir resultados.

El 2027 llegará a su tiempo. La obligación de gobernar ya está aquí. Y esa, más que cualquier candidatura, debería ser la prioridad.

La última trinchera

La oposición ha sido firme en la denuncia de campañas anticipadas, anticipadísimas y los señalamientos no van a parar.

El Instituto Electoral ha sido claro al señalar que ellos reciben denuncias, las investigan, luego el tribunal determina si proceden y hay sanciones, es responsabilidad de esa institución. En ese contexto, más le valdría a las magistradas y magistrados del tribunal ser muy meticulosos a la hora de dictaminar sentencias o no, porque hoy un mundo los vigila y la historia habrá de reclamar.

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