"Destacar la importancia del capital humano como un elemento clave para potenciar la productividad e innovación en la organización" ¿Les suena familiar?

Definitivamente ha sido un discurso muy mencionado, sin embargo, la falta de oportunidades para las mujeres jóvenes frena la competitividad de México. El 24% de las mujeres jóvenes no estudia, no recibe capacitación y está fuera del mercado laboral, esto hace un llamado a postrar la mirada en ellas.

Haré referencia únicamente a las mujeres jóvenes, aunque sabemos que hombres y mujeres viven situaciones adversas en la constante búsqueda de empleo, autonomía financiera, toma de decisiones, en la administración y disfrute de su tiempo entre otras.

Durante las últimas décadas, la participación de la mujer en el mundo laboral ha experimentado un crecimiento histórico, aunque persisten retos significativos que aún requieren atención, reflexión y acción para lograr la corresponsabilidad empresarial que equilibre los objetivos laborales con la vida personal, promoviendo igualdad, flexibilidad y bienestar.

La ideología familiar y la realidad material influye significativamente en la capacidad de desarrollarse dentro y fuera del hogar en las expectativas de las mujeres. Las nuevas generaciones de mujeres están alcanzando niveles educativos superiores a los de generaciones pasadas, esto refleja un cambio social profundo: la educación se ha convertido en una herramienta de empoderamiento y movilidad social, aunque esta preparación académica no siempre se traduce en igualdad de oportunidades laborales.

Persisten brechas salariales, menor acceso a puestos directivos, presión social por cumplir múltiples roles al mismo tiempo. El reto no es solo que más mujeres ingresen al mundo laboral, sino que puedan crecer, liderar y transformar las organizaciones desde su talento, visión y capacidad de innovación.

El deseo de destacar profesionalmente mientras se mantiene un equilibrio personal y familiar, genera altos niveles de exigencia que muchas veces no son reconocidos dentro de las estructuras laborales tradicionales.

Las mujeres jóvenes enfrentan segregación ocupacional, además del fenómeno silencioso denominado gaslighting, que afecta tanto la salud mental como el desempeño ya sea para quienes no están dentro del mercado laboral y quienes ya se encuentran formalmente en un empleo, y tiene como objetivo hacer que una persona dude de su propia capacidad, desacreditar logros o aportes en reuniones, responsabilizar por errores ajenos, poniendo en duda su interpretación de los hechos y en el trabajo no solo afecta a la víctima de manera emocional, sino que también puede tener consecuencias serias en la cultura organizacional.

La transformación social ha hecho que las nuevas generaciones busquen algo más que estabilidad económica. Buscan propósito, valoran entornos laborales inclusivos, oportunidades de crecimiento, esquemas de trabajo flexible y organizaciones que promuevan el bienestar integral.

Las empresas en México que comprenden el valor del talento femenino joven están implementando políticas que favorecen la equidad y el desarrollo profesional. Se requiere fortalecer programas de formación que integren habilidades técnicas, liderazgo, inteligencia emocional, cultura empresarial y fomentar modelos de referencia que inspiren a nuevas generaciones, la visibilización de mujeres líderes en diferentes sectores contribuye a ampliar estereotipos y a ampliar aspiraciones profesionales.

La capacitación continua se ha convertido en un elemento esencial para que las mujeres jóvenes puedan adaptarse a un entorno laboral cada vez más dinámico y digitalizado. Este cambio en las expectativas está impulsando a muchas empresas a replantear sus modelos organizacionales, ofreciendo la oportunidad de sumar a más mujeres jóvenes al empleo formal y potenciar la población productiva.

Diversos estudios internacionales han demostrado que las empresas con mayor diversidad de género en sus equipos directivos presentan mejores resultados financieros, mayor capacidad de innovación y mejor reputación corporativa. Sin embargo, el verdadero desafío no está solo en abrir espacios, sino en garantizar condiciones equitativas para el crecimiento y permanencia de las mujeres dentro de las organizaciones.

La diversidad ya no es sólo un tema de responsabilidad social, sino un factor estratégico que fortalece la innovación y la competitividad en México.

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