Luis Alfonso Guadarrama Rico

Lo que investiga la UAEMéx

SIGNO

La Universidad Autónoma del Estado de México publicó los resultados de su convocatoria 2026 de proyectos de investigación. En total, 76 propuestas contarán con financiamiento. Más allá del listado, el conjunto permite asomarse a la configuración de la agenda de investigación institucional.

Para este análisis, los 76 proyectos fueron reclasificados con base en el Tesauro de la UNESCO, incorporando los campos y subcampos, para asegurar consistencia terminológica y una comparabilidad más fina por áreas de conocimiento. Este ejercicio no sustituye las denominaciones de cada proyecto, sino que busca una lectura más general.

Se observa una densidad en subcampos como los recursos hídricos, la contaminación ambiental y la conservación de la naturaleza, configurando un eje ambiental dominante. En paralelo, las ciencias de la salud combinan investigación biomédica de frontera con intervenciones en salud pública.

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Los subcampos de las ciencias sociales aparecen dispersos —desigualdad, educación, migración, violencia— sin constituir una agenda articulada. Todavía más, en áreas clave para comprender los conflictos contemporáneos, como los derechos humanos o los estudios de género, evidencian una presencia marginal.

La distribución observada no responde a una decisión centralizada sobre qué debe investigarse, sino a la convergencia entre trayectorias académicas, capacidades instaladas y reglas de operación específicas, como la imposibilidad de concursar cuando se tiene un proyecto vigente. Los patrones identificados no deben leerse como una orientación deliberada, sino como el resultado de condiciones institucionales que favorecen la consolidación de ciertos subcampos sobre otros.

A ello se suma la desigualdad entre espacios académicos. Facultades con tradición investigativa consolidada y una amplia planta de profesores de tiempo completo participan de manera intensa, mientras que los Centros Universitarios o Unidades Académicas, con menores recursos humanos, lo hacen en condiciones limitadas. También se puede apreciar que algunos espacios académicos con mayor densidad académica no destacaron en esta convocatoria, lo que abre interrogantes sobre su vocación para la investigación.

Más que hablar de prioridades, habría que reconocer una estructura de oportunidades diferenciada. La UAEMéx investiga en libertad, sí, pero lo hace desde condiciones desiguales que inciden en la consolidación de ciertos subcampos y en la fragmentación o debilidad de otros. Entre la vocación disciplinaria, la capacidad instalada y la disponibilidad de sus recursos humanos, se va configurando, no sin tensiones, la fisonomía de lo que se investiga y, también, de lo que no logra constituirse como agenda.

En el futuro, será preciso fortalecer los subcampos que hoy aparecen fragmentados, debilitados o escasamente articulados, particularmente en las ciencias sociales y humanidades. La financiación focalizada sería un punto de inflexión.

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