A mediados de la década de los cincuenta, Sonny Clark era considerado como un pianista prometedor y talentoso, a pesar de su corta edad. En aquel entonces era básicamente el pianista de "casa" del legendario sello discográfico Blue Note donde grabó una gran cantidad de discos entre 1957 y 1962, falleciendo prematuramente tan solo un año después.
Por cierto, ahora que hablamos de su temprana partida, debemos comentar que existe un halo de misterio alrededor de ella: "Sonny" murió de un ataque al corazón producido por una sobredosis de heroína en algún lugar de la ciudad de Nueva York a los 31 años. Dos noches antes de su muerte, se le pudo ver tocando en el bar Junior's del hotel Alvin, ubicado en Broadway.
Entonces, la Baronesa Pannonica de Koenigswarter, mecenas de distintas y reconocidas figuras del mundo del jazz, le marcó por teléfono a la hermana de Clark para anunciarle su fallecimiento y se ofreció a pagar la transportación del cadáver y, por si fuera poco, un funeral a la altura del músico.
Sin embargo, nadie está 100% seguro de que el cadáver que se encontraba etiquetado con el nombre de Clark en la morgue de la ciudad de Nueva York fuera el mismo del pianista que, un par de noches antes había deleitado a varias personas con las notas de su instrumento. Se dice que la gente que vio el cadáver al partir y posteriormente en Pittsburgh, cuando arribó, aseguró que no era el mismo y no se parecía en nada a "Sonny".
Algunos creen que se trató de una conspiración ordenada por algún capo de la mafia al que Clark le debía dinero y otros, al menos, que se había tratado de un terrible descuido por parte de los empleados de la morgue. Sea como sea, hasta la fecha se conserva una cripta con el nombre de Clark tallado en su tumba, en las colinas de las afueras de Pittsburgh con el cuerpo que fue enviado a mediados de enero desde Nueva York en aquel lejano año del 63.
Pero regresemos al tema que nos compete: la música. Fue un 5 de enero de 1958 cuando el joven Conrad Yeatis "Sonny" Clark, que por aquel entonces tenía 27 años, entró al estudio del ingeniero Rudy Van Gelder para grabar, lo que a la postre se convertiría en su disco más recordado: Cool Strutttin.
Esta legendaria fecha reunió, bajo el liderazgo del joven pianista, a un chaval de nombre Jackie McLean en el saxofón; al trompetista Art Farmer, a quien conoció en California antes de irse a vivir a la gran manzana; y una sección rítmica de lujo conformada por Paul Chambers en el bajo y Philly Joe Jones en la batería.
El disco, lanzado en octubre de 1958, originalmente contó con cuatro temas: dos de ellos compuestos por el propio Clark y dos covers. En cuanto a su clásica portada,
esta fue realizada por el legendario diseñador norteamericano Reid Miles, el genio que se encargó de realizar las míticas portadas de más de 500 discos de la Blue Note entre los 50's y los 60's y definió, gracias a su trabajo con la tipografía, el color y sus elementos visuales, el sello de la discográfica y de una época.
Cool Struttin' es una frase que hace referencia a "andar o caminar con presunción o alarde". Con actitud en pocas palabras. Y es, sin duda alguna, la obra maestra de todo su legado, una joya del catálogo de la Blue Note y, por si fuera poco, un clásico por antonomasia del hard bop, esa corriente que se desprendió del bebop incorporando elementos del gospel, soul y el R&B.
Nunca es tarde para escuchar un buen disco, así que disfruten de esta joyita.
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