Luis Alberto García

Out to Lunch

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Seis años antes de su repentina muerte, Eric Dolphy se convirtió en uno de los músicos más queridos e influyentes del jazz debido a su versatilidad con los instrumentos. Este hecho, que no pasó inadvertido entre sus colegas, contribuyó a su fama y lo situó como pieza clave de la renovación del jazz de los años sesenta.

Experto en diversas técnicas instrumentales, Dolphy se abrió camino entre los músicos de la época y fue reconocido por descubrir el potencial del clarinete bajo, un instrumento difícil y también olvidado en aquellos tiempos, que le otorgó un carácter distintivo a la hora de tocar; cabe señalar que también manejaba a la perfección, el saxo alto y la flauta. Esta cualidad contribuyó a hacer de la versatilidad en más de un instrumento el rasgo central de la vanguardia.

Dicha vanguardia tuvo como guía al saxofonista Ornette Coleman, quien en 1959 sentó las bases de este movimiento con el álbum The Shape of jazz to Come, creando un estilo innovador donde la atención se alejaba de la dimensión armónica. Free Jazz, título de su siguiente disco, en el que por cierto colabora Dolphy, daría nombre al incipiente movimiento.

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En 1964, meses antes de su muerte, grabaría el disco que, hasta la fecha, es considerado su obra maestra: Out to Lunch.

Editado bajo el sello discográfico Blue Note, y grabado en Nueva York un 25 de febrero, este álbum también ha sido calificado como uno de los mejores en la historia de la disquera, así como un punto álgido en la vanguardia del jazz de los 60's.

La concepción audaz y personalísima de esta obra corrió a cargo de Eric Dolphy y un selecto grupo de músicos que lo acompañaron en esta sesión: el vibrafonista Bobby Hutcherson, el bajista Richard Davis y los talentos del hard-bop de la época Freddie Hubbard en la trompeta y Tony Williams a la batería.

Ante la ausencia del piano, tal y como lo hiciera Ornette Coleman años atrás, es Bobby Hutcherson el encargado de la acentuación armónica en las canciones, mientras que Tony Williams marca el pulso desde la batería. Freddie Hubbard, hace su parte con solos de gran destreza y el contrabajo de Davis crea momentos musicales de un altísimo nivel.

Eric Dolphy murió repentinamente, al parecer de un infarto, durante una gira en Berlín, la noche del 29 de junio de 1964, a los 36 años, debido a una diabetes mal diagnosticada. La versión de Gil Evans es la siguiente: "Eric Dolphy murió de una sobredosis de miel. Todo el mundo piensa que fue por drogas, pero él estaba obsesionado por su salud. Era diabético y no lo sabía. Comía nueces y se tomaba

un par de tazas de miel todos los días, y eso lo mató. Entró en coma y nunca pudo salir".

Sin importar cómo haya sido, no cabe duda de que Out to Lunch es un álbum magistral. No se grabó, o escuchó, algo parecido durante aquel año. (Incluso, tal vez, después)

No existe una nota fuera de lugar en esta reunión de cinco músicos improvisando melodías, liderados por una mente brillante, genial e incomprendida para la época. Cinco temas raros, extraños e impresionantes que significaron un sonido contemporáneo para la época, pero más profundo y con un balance perfecto en la tradición del jazz.

IG: @doppelgaenger18

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