Para quienes nacimos entre la década de los 70's y 80's, parte del entretenimiento que teníamos siendo unos niños (además de salir a jugar con los camaradas del barrio, andar en bicicleta o avalancha, por mencionar algunos) era la televisión.
Ese maravilloso invento, en muchos casos, se convirtió no sólo en una compañera inseparable sino también en niñera de nuestra generación. Ahí pasamos gran parte de nuestro tiempo viendo caricaturas y programas que, invariablemente, eran comentadas en el salón de clases o replicadas durante el recreo, haciendo gala de nuevas técnicas y poderes para salvar al mundo.
Entre la amplia variedad de dibujos animados que transmitían en la pantalla, se comenzaron a colar algunos que, por sus personajes, tramas o características eran completamente distintos a los que estábamos acostumbrados a ver. Me refiero a las animaciones japonesas.
A partir de los años 70 fuimos testigos de la llegada de Astro Boy, del legendario Dios del manga, Ozamu Tezuka. Una década más tarde vimos Speed Racer, Robotech, Heidi, Candy Candy, Mazinger Z, entre otros muchos más. Estas animaciones se diferenciaban de las clásicas occidentales por tener personajes con los que sentíamos más empatía, pues lloraban, eran lastimados o morían.
Por estos años se compartía en VHS la magnífica Neon Genesis Evangelion, una serie de culto de la que se hablaba en las calles y tenías algún amigo que la había visto pero pocos la entendían. Evangelion acaba, por cierto, de cumplir 30 años de su lanzamiento, mismo que se conmemoraron con eventos especiales, mercancía, un cortometraje y la promesa de un nuevo anime. Si no le han entrado, no dejen de ver la saga Rebuild.
No puedo dejar de mencionar al genial Akira, de Katsuhiro Otomo, una cinta post apocalíptica, con una estética ciberpunk, que marcó un antes y un después en el cine. La clásica escena del slide con su motocicleta ha sido replicado y homenajeado durante los últimos treinta años en series y caricaturas, como: TMNT, Pokémon, Luca, Tron, Clone Wars, Daraemon y un largo, largo, etcétera.
Su verdadero auge llegó durante la década de los noventa con Los Caballeros del Zodiaco, Dragon Ball Z, Sailor Moon, Súper Campeones, Pokémon, Los gatos Samurai, Ranma 1/2, Ghost in the Shell y, sin duda, con el impacto que causaron en nuestro país las cintas de Studio Ghibli que (¡excelentes noticias!) se volverán a proyectar durante este año en cines, así que estén pendientes.
Recuerdo que mi hermano y yo veíamos Dragon Ball Z en Canal 5 por las noches, cuando íbamos a cenar, así que bajamos una tele a la cocina para no perdernos ningún capítulo. Lo peor era cuando los capítulos reiniciaban y debías volver a ver todo mientras la televisora recibía lo nuevos. Lo mejor: ver la transformación de Goku, al pelear con Freezer, en ¡Super Saiyajin!
Actualmente existen plataformas especializadas para ver anime ilimitado con una suscripción, además de tener acceso sin problemas a los mangas, gracias a Panini, Planeta, Norma Editorial o Kamite.
En la actualidad hay animes increíbles como Demon Slayer, Naruto, One Piece, Chainsaw Man, Attack on Titan, My Hero Academia, por mencionar solo algunas. Es indudable que su audiencia ha crecido exponencialmente y se ha convertido en parte importante de la cultura pop en nuestro país.
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