Luis Alberto García

La insoportable llegada del lunes

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A nadie le gustan los lunes, ¿cierto? Ese primer día de la semana que es precedido por un par de días de (comúnmente) descanso, relajación y diversión, es odiado porque representa una transición del placer a la obligación. Es darse cuenta de que, tras salir de la rutina, tenemos que retomar nuestras obligaciones y abrazar, de nuevo, con una sonrisa nerviosa en los labios, al bendito estrés y activar el modo depredador que todos y cada uno de nosotros llevamos dentro.

Esta aversión no es gratuita. No, señor. Por algo existe el llamado Blue Monday, ese tercer lunes de enero, (arrancando apenas el año) que se define como el día más triste del año a partir de una fórmula matemática desarrollada por el psicólogo Cliff Arnall donde confluyen variables emocionales, climáticas y económicas que dan al traste con la felicidad. Al final, dicho término fue acuñado para una campaña publicitaria que realizó la agencia Sky Travel en el 2005; aunque nadie puede negar que parte de nuestra felicidad se encuentra en hacer un viaje. Por cierto, existe una canción con el mismo nombre, original de New Order, lanzada en 1983, con un cover espléndido a cargo de Orgy, que nada tiene que ver con este desconsolado y apesadumbrado día.

O pensemos en el clásico y bien socorrido "San Lunes". De acuerdo con el Diccionario del Español de México, hacer un san lunes hace referencia al momento en que alguien (podría ser usted o yo, querido lector) prolonga "el descanso o la diversión del fin de semana hasta este día, sin asistir a desempeñar su trabajo o sus actividades obligatorias". Esta curiosa y lúdica simulación de un día festivo, sin razón alguna, es el "pretexto perfecto" para la ausencia laboral de inicio de semana.

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Ya que andamos en estos menesteres, ¿saben quién más odiaba los lunes? Garfield. Ese gato anaranjado, rechoncho, egocéntrico y hambriento, es perezoso en extremo y, al igual que todos nosotros, aborrece los lunes. Su primera aparición, por cierto, fue un 19 de junio de 1978 en ese clásico formato de tira cómica en más de cuarenta periódicos de los Estados Unidos.

Su creador, Jim Davis, diseñó a este felino tras analizar muchas de las tiras cómicas que se publicaban durante la década de los setenta, donde existían perros como protagonistas (obviamente haciendo referencia a Peanuts) pero había una enorme ausencia de gatos. Inspirado en las mascotas de sus amigos y abuelos, creó a un personaje que, aunque es un animal, "su personalidad básica", decía Davis, "se parece a la nuestra, con nuestros instintos animales más básicos".

Con el tiempo, y mientras iba en alza su popularidad, aparecieron otros personajes: Jon Arbuckle (o Jon Bonachón para los cuates, como se le llamó acá en Latinoamérica), Odie el perro amarillo que funciona, a pesar de la reticencia de Garfield, como su compinche e incluso su wingman, Nermal, un adorable gatito del que está celoso nuestro héroe y otros tantos más.

Con el éxito del cómic llegaron los libros, su aparición en la portada de la revista People, los premios Emmy que recibieron sus, ahora, clásicos especiales de televisión y la caricatura de Garfield y sus amigos, donde conocimos a nuevos personajes, salidos de Orson's Farm, un cómic de Jim con menos popularidad. Si les tocó esa época de esplendor les aseguro que, en el carro de sus padres, o algún familiar, estaba un Garfield de peluche en la ventanilla trasera.

Aprovechemos su enorme popularidad y un aniversario más de su nacimiento para acercarnos a sus cómics y pasar un muy buen momento que nos haga olvidar el tedio y el inicio de otra semana ya que, después de todo, cuando llega el lunes, todos tenemos algo de Garfield.

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